17.7.07

Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez

¡Ya tenemos gallo! ¡Y es colorado!, es lo menos que gritaban algunos fervientes priístas el viernes pasado. Todo el Bulevar Aguacaliente, Zona Río y Centro, se vieron invadidas por comandos enardecidos; calafias, tractores, taxistas, grúas. Autos particulares escenificaron un festejo como si Jorge Hank ya fuera gobernador. La altivez y prepotencia alcanzó a todos aquellos que ese día se pusieron una camiseta roja o pegaron una calcomanía de Hank en el carro. Qué curioso, la celebración ya había empezado 24 horas antes de que el TRIFE diera su resolución.

El calentamiento global tiene preocupados a todos. Pero los bajacalifornianos en particular tendremos que temer más de la “marea roja”, porque si ya se vio lo enjundiosos que pueden llegar a ser festejando una ratificación de candidatura, no sé cómo puedan reaccionar ante la victoria o la derrota definitiva el 5 de agosto. Va a ser una jornada muy caliente. Y con los azules del otro lado del ring, no es especulación diagnosticar que la beligerancia se saldrá de sus cauces.

Por si alguien dudaba que Jorge Hank no tiene límites, ahí está su último promocional, el “narco spot”, que además de resultar un recurso muy poco ortodoxo para desacreditar a su adversario, pone en evidencia lo engranado que está con llegar a la gubernatura. Los comerciales son muy largos y por ende costosísimos, además de bien producidos. Hank presume ahora de una fortuna acrecentada a mil millones de dólares, de la que evidentemente a Carlos Alazraki le están tocando “pellizquitos”.

Sorpresa la que nos dio Fernando del Monte. Sin menospreciar su perfil, su nombramiento como candidato de la Alianza para que Vivas Mejor, demuestra que el PRI está perdido y que echa mano de lo que sea. Eso no extraña. Lo que sí llama la atención es que un periodista que siempre se ha conducido con formas muy prudentes y que incluso siempre ha marcado sana distancia entre el resto de sus colegas; ahora asuma un rol protagónico no sólo en la política, sino en el ambiente electoral más convulsionado de los últimos años. Algunos reporteros dicen que lo tratarán con respeto, pero que no le harán mucho caso. Mientras que el panista Jorge Ramos, dice que para gobernar no basta la mera imagen. Jaime Martínez Veloz, por su parte, dijo que los periodistas están en la gloria (que me cuente cómo está eso), y los políticos en el infierno (¿será?), por lo que le dijo a del Monte: “Bienvenido al infierno”.

“Buenas noticias para Tijuana”, las que traerá Fernando del Monte si gana la alcaldía. Alazraki se aplicó rápido y bien. El comercial es bueno y aparentemente fue grabado en los mismos estudios donde el conductor ha pasado tantos años. Se despidió de Notivisa y se le vio nervioso. No se aclara en calidad de qué queda su puesto de director de noticias, pero tal posición no se deja así como así. Por lo pronto el más contento es Alfredo Álvarez, quien por su hiperactividad se perfila como el más fuerte aspirante a ocupar el lugar del ahora candidato.

Pero tantas tribulaciones no habrán de matarnos. Hubiera sido grato ver a un Felipe Calderón teniendo en el caso Hank la misma determinación que ha tenido contra los narcos; hubiera sido agradable ver que el viejo “sistema” ya ha sido erradicado. Pero que no sea la política la que nos hunda en el desánimo, cuando, coincidentemente, también hay alegrías para colmarnos: Chichén Itzá ya es una de las nuevas maravillas del orbe; un mexicano ya es el más rico del mundo, y nuestra selección de fútbol va que vuela para ganar la Copa América.

Un día sucedió que el artista belga Francis Alys presentó una obra de video donde se veía a un borrego dando vueltas alrededor del monumento del Ángel de la Independencia. Al rato eran dos borregos, luego tres, cuatro… cinco… seis…, y así, se fueron agregando más y más; cada vez era más grande la borregada…

13.7.07

Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez


La corrupción es parte de la cultura mexicana. Es un mal histórico, muy nuestro. ¡Ah!, pero eso no quiere decir que no exista remedio contra ella, según consideraron, hace algunos días, expertos en el tema. No sé si eso deba consolarnos.

Con el gobierno de Vicente Fox se avanzó -lo que sea de cada quien- en cuestiones de apertura de información, y claro, de libertad de expresión, incluso llegando en ocasiones al libertinaje. Por lo menos no hubo la intención, no tan descarada si acaso, de mantener a los ciudadanos en el mismo nivel de ignorancia y ocultándole lo que al interior de las instituciones gubernamentales pasa, administrativamente hablando.

De lo mejor que aportó el régimen foxiano fue la creación del IFAI (Instituto Federal de Acceso a la Información), cuya finalidad es que cualquier persona en lo individual, pueda indagar sobre las cuentas, presupuestos y demás, de las instancias gubernamentales. Igualmente puede solicitar información por escrito sobre temas específicos que le interesen al ciudadano. Muy concreta y bien intencionada la función del IFAI, pero muy desperdiciado. Si los mismos periodistas o medios de comunicación no lo han explotado del todo, mucho menos el ciudadano común, que por un lado a lo mejor no lo ha entendido del todo, o simplemente cae en la dejadez típica del mexicano.

La ineptitud y embrollos burocráticos tampoco han ayudado mucho al IFAI, y por ende, también ha mermado su credibilidad. Un simple ejemplo: Yo, como reportero de Cultura, era común que cuando requería un dato (teléfono, correo electrónico, etcétera) de algún artista, sin más ni más lo solicitaba al encargado de comunicación de la institución respectiva, de cualquier nivel de gobierno. El vocero nomás revisaba su directorio, me daba el dato, y ya, un hecho cotidiano y sin complicaciones. Hasta que un buen día solicité al Departamento de Comunicación del CECUT un dato de “x” pintor, me dijeron que esa información era confidencial, me remitieron con el gerente del área, quien convulsionado se enfrentaba a un hecho inédito, un reportero que solicitaba el dato de un artista, pero al que no se debía proporcionar. Para no hacer la historia larga y después de rebotarme a otras gerencias, finalmente me canalizaron con la coordinadora del IFAI (porque ahora cada institución tiene un área para eso) y me dijeron que el pequeño dato requerido tenía que solicitarlo por escrito. Resumen: lo que antes se obtenía sin mayores protocolos, se volvió embrolloso. Aparte, el IFAI originó más burócratas y, por ende, mayor gasto presupuestal.
*
La gran bondad del IFAI queda clara. Es la del poder que tenemos todos de escudriñar las cuentas públicas. Pero falta lo más importante -después de efectivamente aprovechar ese recurso-, que es la cultura de la denuncia. Muy bien, ahora gracias al acceso a la información ya nos damos cuenta, con pelos y señales, de las anomalías o transas que se puedan suscitar en alguna instancia, mas a la gente le sigue dando mucha flojera denunciar.

Si la corrupción es nuestro mal endémico, qué decir de la impunidad. Ese es el cáncer más grave que padecemos. Porque si bien ya se llegan a ventilar públicamente todas las corruptelas de los funcionarios y gobernantes, y se les denuncia, y se les encara; pero no se les aplica la justicia. Casos son muchísimos, que quedan en mero escándalo, pero los protagonistas nunca pisan la cárcel. El primer reto es sacarle provecho a la libertad de información, luego denunciar. Se pueden superar esos trámites, pero si no se ven resultados, pues el clásico “para qué” gana la jugada. Luego entonces, esto nos deja, finalmente, encerrados en un círculo vicioso.

Secretarios de estado, gobernadores, alcaldes y de ahí para abajo, funcionarios de todo tipo, tienen sus intereses, y la verdad es que todos ellos son los menos interesados en que se acabe la corrupción. Es bueno que por ahí ande una iniciativa de ley que pretende quitarle injerencia al gobierno respecto a los mecanismos del IFAI. Mas la lucha contra la corrupción parece sin cuartel. Y contra la impunidad, de plano parece no haber armas.
Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez

De lo más perversa y siniestra ha resultado la campaña política actual en Baja California, sobre todo hablando de los spots de televisión. Obviamente, refiriéndonos a los dos partidos de batalla, los demás no cuentan.

Las promesas y mentiras, por supuesto, son de rigor. Pero ahora aderezadas con un mucho de cinismo, y más pose, se nota que a todos los candidatos ya se les empieza a dar muy bien eso de la actuada, frente a la cámara.

El galardón al cinismo se lo lleva Jorge Hank Rhon, candidato a gobernador. Contrario a su contrincante, José Guadalupe Osuna Millán, que de forma muy correcta y modosita afirma que él no viene a buscar culpables, sólo a cumplir; el priísta arremete diciendo que él sí, con un “yo los acuso”, “yo los culpo”. Señala con pelos y señales a los panistas y les condena de todo aquello que “seguramente” no se da en su partido. Para rematar, asegura que trae “ideas frescas y respuestas serias”, precisamente él. El “convincente” spot, sentencia con un: “Conmigo la renovación va en serio”.

El que raya en el fascismo es el comercial ese donde Hank Rhon está reunido con varios médicos, consternado por las vicisitudes que aquéllos le cuentan, falta de medicamentos, mal sueldo, etc. Claro, todo por culpa de los gobiernos panistas. Cualquier televidente no le dará importancia sabiendo que los pésimos servicios médicos en hospitales públicos ya es un mal histórico de nuestro país, así que uno deja proseguir el spot con los aparentemente inofensivos hombrecitos de blanco siguiéndole la “onda” al candidato. Lo sorpresivo es el final, en donde como dicen “se le ven las orejas al coyote”. Los médicos rematan con unos gritos que resultan, aparte de desagradables, casi hitlerianos: ¡Hank¡ Hank! Hank!

Para oscuros, los panistas, que de repente le dicen a Hank “quítate que ahí te voy”. Porque verdaderamente denso, y hasta diabólico resulta ese comercial donde acusan a Jorge Hank de comprar todo. De entrada el montaje de la escena podría causar risa, un teléfono, una copa con algún líquido, una chimenea; una decoración kitsch donde el principal elemento es el famoso chalequito rojo del candidato priísta. Luego surge una voz en el contestador, que pareciera es la del mismísimo diablo. La dramatización sirve para acusarlo directamente de ciertas cosas, y sugerir otras: la compra de gente, jóvenes y partidos políticos; el gusto por los animales, y la mujer, como el favorito de ellos: “Me encanta”, dice la entre siniestra y lujuriosa voz. Al final el espectador se cimbra con las risas surgidas como de un aquelarre.

De la satanización a lo chusco va la personalización a Jorge Hank Rhon. El sitio de Internet You Tube es un buen muestrario de ello. Lo mismo se puede ver un video gore o snuff, titulado “H7 virus”, donde se desfilan cuerpos mutilados, infectados, cancerosos, accidentes, ejecutados, cargamentos de drogas, en fin, todas las calamidades del Apocalipsis. Mientras que en otro, titulado “Todos Unidos contra Hank”, donde van apareciendo personajes de caricatura por demás elocuentes: Don Gato (el de la pandilla), el Gato Félix, Garfield, Cucho, Tom (el de Jerry), Silvestre, y hasta Tigger. Al último aparece un tierno gatito con un fondo de pared que se va tiñendo de sangre. Y una sentencia final: “¡Ni un gato más!”

El bueno de la película aquí es Jorge Aztiazarán, de sus primeros spots de campaña donde se le veía casi como la Madre Teresa de Calcuta ante la mirada lánguida de sus seguidores, terminó haciendo comerciales que más bien se me figuran que serán como los videos entrañables que en el futuro se verán en las reuniones familiares de los Aztiazarán. En You Tube también se encuentran las imágenes que algún aficionado grabó cuando el candidato priísta –respondiendo a su vocación de médico—, auxilió a una militante panista. Titularon al video “Aztiazarán cura sin mirar a quién”. Verdaderamente conmovedor.

10.7.07


Tucanes de Tijuana y su 20 Aniversario
Festejaron en Grande


Ser auténticos, disciplinados y agradecidos con la gente, es la fórmula que explica el por qué Los Tucanes de Tijuana se mantienen vigentes en el gusto del público después de dos décadas; afirma Mario Quintero, líder del grupo.

El conjunto norteño llegó este año a su 20 Aniversario, y sus integrantes se muestran seguros al resaltar su vigencia: “Somos diferentes -sin querer ser más-, ser un grupo auténtico es la clave, creamos nuestra propia música y todo lo que hacemos lo empezamos de cero. Sentimos que aportamos mucho a la historia de la música, porque todas las canciones son de nosotros, son inéditas. Ese es un factor importante para permanecer en el corazón de la gente”.

Creativos y prolíferos, ya que tienen cerca de 350 canciones compuestas y plasmadas en la gran cantidad de discos que han grabado. Los Tucanes aseguran que no siempre fue así. Al inicio de su carrera, la casa grabadora que primero los acogió les exigía lo que para Mario Quintero y sus compañeros era inexplicable: que grabaran covers de los éxitos que en ese momento estaban vigentes en voces de sus artistas originales.

Mario -compositor del grupo- siempre intentaba colar alguna de sus propias canciones, pero generalmente eran rechazadas. O grabadas con nulo apoyo, en el mejor de los casos. Pero había que “apechugar”.

“Lo que uno quiere es empezar, que te den la oportunidad de grabar un disco, cómo sea, ahí lo importante es hacerlo, porque la disquera te da los medios, uno no tiene la manera de auto producirse y uno hace lo que sea porque las ‘ganas’ le ganan a uno… Pero todo es escuela, es como el preescolar, y uno va creciendo…”, considera el vocalista del grupo.

Hasta que en 1994 cambió la fortuna y pudieron producir su primer disco, les funcionaron algunos corridos y cumbias como “La Chona” y de ahí en adelante no han parado de grabar disco tras disco. Ya para entonces, era mucho avance con relación a la época en que tocaban en las cantinas y congales a razón de tres dólares la pieza. O más atrás aún, cuando Mario Quintero y sus primos salieron de la sierra de Sinaloa para venirse a estudiar la secundaria a Tijuana. Recuerda Quintero que cuando la maestra de sexto año les preguntó a sus alumnos que si planeaban seguir estudiando -nada factible por las condiciones del entorno-, Mario fue el único que levantó la mano y se burlaron de él. Salió, estudió la secundaria y se enfocó a su verdadera vocación.

Hoy en día, cuando andan por Estados Unidos -platica Mario-. “a todos los que se rieron de mí me los encuentro acá cortando tomates y de ilegales…”. ¡Ah!, eso sí, sin rencores: “Pero felices, les da emoción de ver a Mario Quintero, a Los Tucanes”.

Gran parte del éxito de Los Tucanes de Tijuana se debe a los ilegales, que al encontrar en la música del grupo norteño el enlace a la tierra que añoran, lo agradecen no sólo comprando discos, sino arriesgándose -a ser aprehendidos- y acudiendo a los conciertos que los músicos realizan en territorio norteamericano.

Quizá por ello también, la ciudad de Los Ángeles, California, fue la elegida para festejar en grande el 20 Aniversario de la banda, con un concierto para el público en general e invitados especiales (con acceso al after party) en el Gibson Amphitheatre, ubicado en los glamorosos Estudios Universales.

Amor, narco y sabrosura

Una ráfaga de balazos y el canto de “Ábranse que llevo lumbre…”, abrieron el concierto de Los Tucanes de Tijuana en el auditorio Gibson, con capacidad para 7 mil personas, y que al inicio del espectáculo lucía a la mitad.

Después de arrancar con el corrido “El Papá de los Pollitos”, los músicos, engalanados con trajes color melón, interpretaron la cumbia “El Tucanazo”, mientras bellas y esbeltas mujeres en shortcitos descendían enjauladas sobre el escenario.

Luego del bailazo, siguió un tema romántico, “Mundo de Amor”. Y así fueron desarrollando el repertorio Los Tucanes, alternando equilibradamente las tres vertientes de sus canciones: los corridos que narran las proezas del narco, las cumbias divertidas con matices de pop y los temas amorosos.

Por el impecable escenario -que incluía plataformas que ascendían y descendían- detonaron corridos “pesados” como “Tres Animales”, “El Comando Negro”, “La Troca”, “Mis Tres Mujeres”, “Fiesta en la Sierra” y “Los Chiquinarcos”. Muchas de ellas ambientadas con las balaceras de rigor e introducidas con frases elocuentes: “Los corridos podrán estar prohibidos en el radio… pero en mi troca los oigo todo el día…”; “No, yo no soy de Sinaloa; Sinaloa es mío…”.

Igual importancia tuvieron las movidas, pegajosas y modernas cumbias de Los Tucanes de Tijuana, mismas que los han acercado a públicos más diversos -porque hasta en las discotecas las ponen-, como “La Chica Sexy”, “Espejeando”, “Amante de lo Bueno”, “Ando Bien Arreglado”, “La Chona” y “Sólo para Mujeres”; letras todas muy divertidas, pícaras algunas, que invitan a vivir y disfrutar de todo sin mortificaciones.

Y la parte romántica del grupo, que si bien no tiene la fuerza de sus otras temáticas, igual hizo suspirar a sus seguidoras: “Seis Pies Abajo”, “El Virus del Amor”, “Déjate Querer”, “Secuestro de Amor” y “Amor Platónico”. Mario Quintero anunciaba las canciones intensificando lo amoroso: “Para todos los que tienen un amor platónico…”, “Si traen pareja abrácenla…”; o de repente lo chusco: “Decías que no y hasta la patita alzabas…”.

Los Tucanes de Tijuana intentaban contagiar al público con sus ritmos más movidos, hasta con temas que a la letra decían “…nadie se puede quedar sentado…”, pero la gente poco se movía dentro de la impecable butaquería del Gibson Amphitheatre. Conforme fue avanzando el concierto, que duró alrededor de dos horas, una que otra pareja se paró a bailar quebradita, pero el entusiasmo estaba muy racionado.

Entre canción y canción, Mario Quintero platicaba alguna anécdota breve, o incitaba al grupo a sumarse a la alegría de ese día tan especial. Pero no había mucha efusividad por parte del auditorio, que por cierto, muy avanzado el espectáculo, seguía llegando. El vocalista de Los Tucanes mandaba saludos: “A todos aquellos que van llegando, que llegaron tarde”.Los hijos pródigos de Tijuana agradecían el aplauso de sus seguidores, pero las ovaciones no sonaban tanto. El mayor aplauso se escuchó cuando se mencionó a la Selección Mexicana de Futbol (y su posibilidad de ganarle a Ecuador). Mario Quintero dedicó una canción y pidió que levantaran la mano todas aquellas madres solteras presentes esa noche; de entre 6 mil, sólo dos lo hicieron: “Que no les de pena… total, ya cometieron el pecado”, les respondió el líder de Los Tucanes.

En cambio, cuando preguntaron los artistas cuántos indocumentados había ahí sentados, casi la mitad del auditorio alzó la mano. Quintero los consoló: “No se desesperen… así estábamos también nosotros”.

Avanzada gran parte del concierto, Los Tucanes de Tijuana hicieron un receso de 15 minutos (que cubrió el cómico Teo González) y regresaron más arreglados que nunca. Con trajes blancos y listos para una pequeña ceremonia donde Juan Vejar, Presidente de Univision Music Group les entregó Doble Disco de Oro por las altas ventas de sus álbumes. Los oriundos de Sinaloa agradecieron al público, a los medios de comunicación y a las celebridades que aceptaron acompañarlos ese día. Como Lupillo Rivera, que por ahí andaba en pants negros.

Las últimas canciones se sucedieron apresuradamente. “Ya se nos acabó el tiempo primos, ¿le seguimos?”. Pero no era cuestión de querer, sino que había que cumplir con el estricto horario fijado por los norteamericanos. Los Tucanes se despidieron pidiendo perdón: “Mil disculpas, nos veremos en otro lugar, dónde sí podamos complacerlos como a nosotros nos gusta”.

Un día antes, en rueda de prensa en el Hotel Sheraton, a donde convocaron a reporteros de ambos países, Quintero ya lo advertía: “No estamos acostumbrados a estar tocando y que la gente esté sentada, queremos que la gente siempre esté bailando”. Pero pudo más la ilusión de festejar en Hollywood: “Es que es el lugar donde siempre habíamos querido estar”.

Tijuana de sus amores… y sinsabores
*
Para festejar como “Dios manda”, qué mejor que hacerlo en la tierra de sus amores. Los Tucanes de Tijuana celebrarán su 20 Aniversario, mientras que la ciudad hará lo propio en su cumpleaños 118. El año pasado, aunque se anunciaron, el conjunto norteño no pudo estar en las fiestas de la ciudad. El próximo 13 de julio se sacarán la espinita.

Hace tres años que Los Tucanes no tocan en Tijuana, mas aseguran estar muy al tanto de lo que aquí sucede, de lo cambiado y violento que está su terruño: “Tristemente, yo quisiera que las cosas fueran diferentes, no es igual que antes, donde podías andar en la calle a pie, todo era convivencia, ayuda; de repente hemos visto cosas muy tristes, que desilusionan. Esperemos que un día cambie”.

Mientras tanto, los dos Marios (Quintero y Moreno), David, Clemente, Alfredo y Gustavo se aprestan a celebrar con su gente y en su territorio. Con una fiesta así como les gusta.

*Juan Carlos Domínguez

5.7.07





ARROLLADORA BANDA EL LIMON
FieSTa GrUPeRa


*Juan Carlos Domínguez


Es la otra Tijuana, el pueblo, el sur en el norte. No es el público que se ve en El Foro, Multikulti o en la Plaza Monumental -en caso de que se presente Manu Chao, por ejemplo-. El ambiente en el Terrenazo Caliente podría ser el de cualquier baile masivo en el interior del país. La audiencia es populachera, y aunque algunos anden muy bien arregladitos, no niegan “la cruz de su parroquia”. Aunque finalmente, todo el mundo es groupie.

La Arrolladora Banda Limón acarrea un buen séquito de seguidores, pero también los demás grupos que el sábado pasado se apropiaron de los terregosos predios del Hipódromo: Explosión Norteña, Carlos Vega, Banda Agua Caliente y Los Sierreños. Y siete mil entusiastas que siguieron cada ritmo de bandazo.

Desde las nueve de la noche arrancó la fiesta grupera. La gente fue llegando poco a poco, aunque sin registrarse el lleno masivo que otrora solían tener estos eventos en ese sitio. Sin embargo, el entusiasmo era grande. Desde el acomodador de autos en el estacionamiento del Hipódromo, que agitaba la banderita bailando al son de la música de banda, hasta los locutores de la estación “La Mejor”, que con sus gritos le ponían más énfasis al relajo.

El escenario lo ocupaba una banda con músicos vestidos de forma llamativa, con pelos parados y pintados de colores -algunos de ellos- y bailes muy “delicaditos”. Tras el escenario, el “show” también era muy vistoso: Infinidad de fans generosas queriendo acaparar la atención de músicos; camionetas “apantalladoras” llevando y trayendo artistas, y otros tantos con gafetes en el cuello, de cualquier tipo (prensa, staff, invitados), vanagloriándose de tener el acceso que no tiene cualquier cristiano.

Todo el mundo estaba contento. Hasta los policías, quienes solapaban a todo aquel que tuviera ganas de orinar, ahí, atrasito, entre las camionetas y a unos cuantos metros del escenario. Mientras, en el estrado la música seguía, solamente interrumpida por el diálogo del vocalista en turno, uno de esos que al cantar tienen un vocerrón, y al hablar les sale una voz de pito. De repente saludos que pareciera no venían ni al caso: “¡… A los que le van a los Potros de Tijuana!”.

Y llegó el momento más esperado, aunque sin mucha efusividad, fue anunciada ¡La Arrolladora Banda Limón! Sorpresivamente, en un escenario alterno que había permanecido a oscuras, se hizo la luz. Se hizo el sonidazo.

Ritmo arrollador

Retumbaron las bocinas como ni en los conciertos roqueros. Puro humo y luces, no aparecían los músicos. En cambio, nada más se dejaba oír una voz galáctica, grabada y casi incomprensible. Se sucedió un popurrí de éxitos de la Arrolladora, algo se entendió de la voz: ¡Orgullo de México! Seguía el collage de canciones, por un momento pareció que todo el concierto iba a ser grabado.


La gente seguía contenta y coreando los temas. Hasta que por fin, fueron apareciendo trombón, trompetas y clarinetes, con sus respectivos ejecutantes. Los músicos todavía permanecieron un buen rato frente a los micrófonos, sin hacer nada, escuchando sus propias canciones grabadas. A la gente le valía.

Los reconocidísimos acordes de “El Sinaloense” marcaron, ahora sí, el inicio del concierto en vivo de La Arrolladora Banda Limón. El público seguía cada nota y cada paso del vocalista, un chaparrito muy brincador. El resto de los músicos, no dejaban de bailar, a la vez de ejecutar sus instrumentos en esa fusión del sonido tradicional de tambora, con música romántica y, de repente, matices pop en su repertorio de rigor: “Huele a Peligro”, “Se me Cansó el Corazón”, “Los Puritos Huesos”, “Me Vieron Llorar”, “Pásame la Botella” y “Cuéntame”.

Sin abandonar lo jacarandoso, La Arrolladora lo mismo iba de temas como “La Rajita de Canela” a “Costumbres”. Luego anunciaron en plan estelar el título de la siguiente canción: “Si tu Amor No Vuelve”. Gritos de todos y el vocalista ofreciendo la voz más candorosa de la noche; mientras la gente cantaba el tema completo. Emocionado, lanzó saludos a la audiencia, los típicos de esa clase de artistas: “¡Cómo están carnales!... ¡Ánimo socio!”. Como premio, arrojaron camisetas hacia la audiencia, y por supuesto, todos fueron sobre ellas.

Tras un breve lapso en el que intervino el locutor “El Jarocho”, y en un intento de ponerle comicidad al momento, incluso incitando al vocalista Germán para que se encuerara para beneplácito de las mujeres presentes, continuaron temas como “Fallaste Corazón”, “Tu Nuevo Cariñito”, “La Otra Cara de la Moneda”, “Entrégame tu Amor”, “De ti Exclusivo” y “Así Fue”, de Juan Gabriel, que en un desplante de dramatismo, el vocalista interpretó hincado en el piso.

Ya con toda la euforia a cuestas, de músicos y público, los de La Arrolladora invitaron a algunas mujeres a subir a bailar al escenario. Una a una fueron subiendo y colocándose junto al integrante de su preferencia. Cada mujer, al subir recibía los chiflidos del “respetable” y una que otra bulla -para la gorda que nunca falta-.

Generosos, los de La Arrolladora Banda Limón prodigaron agradecimientos para todos: “¡Saludos para todos los malandrines y la Policía!”.

Posteriormente, Explosión Norteña -el grupo tijuanense más popular del momento- hizo su parte en una presentación también muy esperada, para reaparecer La Arrolladora Banda Limón en una segunda ronda que se prolongó hasta pasadas las tres de la madrugada.





26.6.07

Día de la Libertad de Expresión
LoS ReGaLoS de HoNoLd



*Juan Carlos Domínguez

“Como les dije, este desayuno es muy humilde; yo preferí que fuera esto”, aclaró Kurt Honold, Presidente Municipal Sustituto de Tijuana. Y claro, comparado con los convites de Jorge Hank Rhon, el evento dedicado a los periodistas por el Día de la Libertad de Expresión, resultó, digamos, modesto.

En esta ocasión se agasajó a los reporteros no con una cena, sino con un desayuno; en uno de los prados de la explanada de Palacio Municipal, en lugar del Patio Central en el interior del mismo. En lugar de cristalería fina y grandes arreglos florales, mesas bien “armaditas” y sin tanta formalidad. El menú: Huevos con machaca, papas fritas y frijoles refritos. Nada de alcohol, sólo jugo de naranja y café.

A las 8:30 de la mañana habían llegado pocos invitados, apenas 10 mesas ocupadas de las 30 distribuidas. La Banda de Música Municipal entonaba “¡Qué Bonita es mi Tierra!”. A las 8:45 arribó el Alcalde, quien saludó de mano a cada uno de los músicos. Después hizo lo mismo con cada uno de los comensales. Siempre flanqueado por tres o cuatro escoltas.

La mayoría de las mesas fueron asignadas con un número, y unas cuantas reservadas para funcionarios. Algunos de éstos, que fueron los primeros en llegar: Edgar Fernández, Octavio Corona Flores, Luis Javier Algorri. Poco a poco fueron llegando los demás. Otros invitados no eran identificados tan fácilmente: “Deben ser directivos de medios, lo digo porque nunca los he visto reporteando”.

Reporteros no llegaron tantos. O llegaban y se iban pronto. Era plena mañana, el horario de las conferencias de prensa y coberturas. Los que se quedaban, lo hacían por una sola razón, el de su impaciencia de siempre: La rifa de los regalos.

“Primero que anuncien qué regalos habrá, si vale la pena me quedo, si no; no”, diría el corresponsal de una agencia de noticias. Mientras que una reportera de El Sol de Tijuana mostraba su dignidad ante la posibilidad de “sacarse” uno de los tantos electrodomésticos: “Para licuadoras… ¡ni en mi casa!”. “Yo ni me paro a recoger el regalo… ¡qué vergüenza!”, expresaría otra. A la mera hora todos pasaron a recoger hasta las planchas; rifaron 10. Además de licuadoras, teléfonos, televisiones, modulares, viajes, noches de hotel y muchos vales para desayunos en restaurantes como Pueblo Amigo. Un trovador al que nadie ponía atención cantaba la canción de Mocedades, “Tómame o Déjame”, mientras pasaban frente a él tres enormes cajas conteniendo televisiones. Pero no había opción de elegir premio grande, todo era cuestión del azar: “Si me saco una de ésas, sí paso por ella”.

En el marco de la festividad, también se inauguró una exposición de cartones políticos, a cargo de la Asociación de Caricaturistas de Tijuana, con dibujos de Ramsés II, Javier Velazco Amarillas, Abraham y Halder. Este último tomó el micrófono por más tiempo que el propio Honold, entregó algunos reconocimientos a sus colegas y pronunció un discurso reivindicativo para nuestra ciudad y sus comunicadores. Terminó diciendo que Tijuana era igual que todas las mujeres.

Por su parte, el Alcalde expresó su agradecimiento y cariño hacia los reporteros que acudieron a su convocatoria. Les reconoció la importancia que tienen para mantener informada a la comunidad. “Les agradezco todas las atenciones que han tenido para mi esposa y para conmigo…”, externó. Más adelante sería menos personalista: “Yo les agradezco, no por mí, ni por mi esposa, ni por el Ayuntamiento, sino por Tijuana”. Más adelante volvería a reflexionar: “A muchos de ustedes he tenido la fortuna de conocerlos y hacer una amistad sincera. Mi esposa y yo nos vamos el 30 de noviembre, espero que el 1 de diciembre me sigan saludando, como lo hacen ahorita”.

Y por último, lo que quizás muchos no han entendido del Alcalde Sustituto, el sentido de su gestión: “Estoy aquí en una temporada muy corta, estoy haciendo amigos, y eso es para lo que uno está en el puesto: para hacer amigos”.

Y llegó el momento más esperado, para los reporteros; el de la rifa de regalos. Y también la ocasión para que el Presidente Municipal luciera su fino humorismo. A cada anuncio de un premio, una ocurrencia: “¡Una lavadora!... chaca chaca…”, “¡Un refrigerador!... para las chelas y las caguamas…”. “¡Una estufa!”… para que me inviten a comer frijoles…”. O sea que, “bajita la mano”, los llamó borrachos y frijoleros.

La rifa iba lenta y la concurrencia se desesperaba. Aun así, Kurt Honold hizo un receso y dio el paso a un cantante de ranchero. El sorteo continuó después a cargo de otro maestro de ceremonias, mas el Alcalde ya no regresó. Los reporteros se retiraban una vez con el regalo en mano. Otros llegaban nomás como para hacer acto de presencia.

Se notó la ausencia de muchos periodistas, ya sea porque estaban trabajando, o porque de plano no comulgan con la actual administración municipal. Otros, digamos, más identificados con el glamour, prefirieron esperar la fiesta del viernes, la que Jorge Hank Rhon brindaría en su Salón Hípico. Fiesta, esa sí, con la abundancia y sabor “hankista” a los que tantos se han vuelto tan asiduos.


REGINA OROZCO
ArTisTa CaMaLeóNicA


* Juan Carlos Domínguez

Pocos artistas pueden presumir de moverse en el campo del espectáculo, tanto en la parte farandulera, como en el ámbito cultural o alternativo. Regina Orozco es uno de esos casos. La robusta actriz y cantante, lo mismo puede escenificar una obra operística, que aparecer como juez en el reality “La Academia”; igual puede interpretar un dramático rol en una película, que hacer comicidad en un bar.

Tengo mi María Callas y mi Ninel Conde dentro”, dice bromeando para referirse a los ámbitos en que se mueve. Luego reflexiona: “No, no es cierto. Ya quisiera tener algo de María Callas, pero espero no tener nada de Ninel Conde… un cuerpazo tal vez… bueno, pero a mí me gusta el mío”.

Con formación clásica en el canto, Regina encuentra en el arte no comercial la mayor libertad para explayarse en su actitud ante la vida, mientras que en el lado del espectáculo comercial, se allega de más gente a partir del desenfado, tal como cuenta que sucedió en Juchitan, donde el público solamente tenía la referencia como de “la que sale en la tele”, pero a los que terminó cantándoles ópera y dándoles a conocer una disciplina que desconocían.

Asegura que finalmente, los públicos no son tan diferentes en una u otra parte. En lo que a ella respecta sus seguidores van desde niños, hasta señoras, familias y muchos miembros de la comunidad gay: “Yo hago lo que me gusta hacer y no dejo de ser yo si estoy en un lugar u otro”.

“Regina en el Diván” es el título del espectáculo que la artista presenta desde hace tres años, y que el domingo pasado ofreció en El Foro de Tijuana. La protagonista presenta un menú de 45 canciones -que interpreta al ritmo que se lo pidan: cumbia, metal, hip-hop, rancheras, etcétera- y se traducen en cada una de sus frustraciones y traumas: “Van variando a según cómo vaya viviendo. Mitómana no soy, borrachita a veces, estreñida tampoco…”.

– Siempre se te ve con una actitud muy alegre, “campechana”, desenfadada, ¿no ha habido conflictos en tu vida, etapas duras?
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“Claro que sí, he tenido momentos muy difíciles, separaciones amorosas, dolorosas, accidentes; como todos. Vinimos a aprender a esta vida, no nos queda de otra más que seguir, darse los ranazos y poder crecer a través de las caídas fuertes”.
– Mas en el arte lo canalizas todo…
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“Sí, ayuda mucho. Hace dos años tuve una relación terrible de celos, dos años con un muchacho que fue para mí durísimo, me volví una persona extremadamente celosa y no podía controlar eso. Hice un espectáculo de ópera que se llamaba ‘Regina en Celo S.A.’ y fue tal la investigación y enfrentarme a ese dolor, que sí hubo una catarsis, un movimiento en mi personalidad, que ahora encontré una relación mucho más estable, más entendida”.

Orozco ha logrado estar alejada del escándalo, no obstante hace dos semanas TV Azteca sacó un programa donde la estrella reveló situaciones como su relación lésbica a los 20 años, o su afán de someterse a todo tipo de tratamientos para adelgazar. Ahora, afirma, ha aceptado su cuerpo. Su actitud ha servido también para que gran parte de su público haga lo mismo, o en otros casos, para que reconozcan su sexualidad, por lo que también ha colaborado en diversas campañas sociales...

Por ello no distingue públicos como frívolos o más serios, siempre y cuando muestre su arte tal como ella lo concibe: “La manera más honesta de sacar mi vida a la luz pública creo que es al estar arriba del escenario”, concluye.

22.6.07




Adriana Barraza

DeSpUéS de BaBeL ...

* Juan Carlos Domínguez

Pareciera que Adriana Barraza no existía. No antes de su participación en la película “Babel”. Más aún, no se le hacía en el mundo hasta no ser nominada al premio Óscar de la Academia. No obstante, lleva 37 años de carrera.

De un de repente, el mundo puso los ojos tras la desconocida mexicana, que se convirtió en la tercera compatriota en toda la historia de Hollywood, en ser nominada como Mejor Actriz de Reparto. El hecho, la artista no pudo afrontarlo más que como una especie de estado límbico: “Lo viví primero que nada como una feliz inconciencia”, expresa en entrevista con ZETA.

Y explica: “Digo ‘feliz inconciencia’ porque a lo mejor si me hubiera dado cuenta realmente de hasta dónde iba a llegar la repercusión de ‘Babel’, me hubiera dado mucho miedo, porque todo esto tan grande, de repente, puede parecer muy abrumador”.


Pero para quien en toda su carrera había enfrentado los vaivenes de la misma, muy alejada de los reflectores, la realidad habría de imponerse prontamente: “Pero también lo viví con mucha conciencia de que es un trabajo y de que todo es pasajero, así como fui nominada al Óscar, al Golden Globe, es parte de mi historia, pero no de mi presente. Para mí es muy importante estar en mi presente”.


Precisa: “Agradezco mi historia, obviamente; a Dios primero que a nadie, pero está la coherencia en mi trabajo y saber que lo único que a mí me sustenta es la continuidad de mi carrera, y seguir haciéndolo duro, como lo he hecho siempre”.


Invitada a Tijuana por la Universidad de las Californias, en el marco del festival Corto Creativo y aun con la celebridad alcanzada, Barraza puede pasar desapercibida en cualquier parte, porque incluso su personalidad real es algo distinta al papel interpretado como madre de Gael García Bernal en el filme de Alejandro González Iñárritu, en donde se le puede ver con exceso de peso y rasgos más mexicanos.


Ofertas de trabajo, por supuesto que ahora no le faltan a Barraza. Simplemente a su correo electrónico, platica, le han llegado propuestas para cientos de proyectos. No atina ni a calcular cuántos: “Eso me hizo darme cuenta que, efectivamente, a veces la vida te pone en ciertas circunstancias, que son el lugar preciso en el momento preciso.


Hay cantidad de actrices y actores, de todas las edades, en muchos lugares, no solamente en México, con tanto talento, que yo de veras le ruego a Dios que tengan la oportunidad de demostrarlo nada más”.


Fama sin agobios


No había éxito, menos fama, en la vida de Adriana Barraza. Pero afirma que nunca le ganó el desánimo. Por la sencilla razón de que la actuación no siempre ha sido su oficio de tiempo completo. De entrada, estudió Ciencias Químicas, trabajó en un hospital y después vendió desde libros hasta ser estilista en un salón de belleza. En quince años no pisó un foro, después alternó sus actividades con el teatro, como simple actividad. Hasta que pudo vivir completamente del espectáculo al ingresar a Televisa como asistente de producción de Martha Luna.


“Digamos que nunca me cuestioné ‘seré actriz o no seré… viviré de este negocio o no’, porque a veces no se vive de este negocio, entonces no importa, hay otros caminos en el espacio escénico, y mira, la carrera de actriz no se deja nunca”.


Además de todo, Barraza tiene una sustentada trayectoria como maestra de actuación; aparte de directora de escena y dramaturga. Tiene mucho con qué seguir, más allá de los reflectores que inesperadamente se enfocaron sobre su persona, ahí, en plena antesala de los premios Óscar.


– ¿Llegaste a confiar en que ganarías el Óscar o tenías tus reservas?

"No. La verdad es que uno como actor es bien inseguro, entonces en una de esas dices ‘ya me lo gané’… ‘no, no es cierto’… ‘sí, cómo no’…; así está uno todo el tiempo ¿eh? Lo que sí te quiero decir es que lo disfruté mucho, y que me desilusioné mucho, obviamente, cuando no me lo dieron ahí sentadita. Pero también ahí sentada hice una reflexión que yo ya venía haciendo desde hace tiempo -afortunadamente soy grande, no jovencita-: Pues que Dios me da lo que yo necesito, a veces no lo que yo querría.

Entonces sumé, me dije, tengo mi esposo, tengo mi hija, que eso es invaluable, mi nieta… Y la vida me llevó a estar sentada aquí, estar nominada al Óscar, y no tengo más que agradecerle a la vida”.


A donde la lleve el viento


Sin agobiarse, Adriana Barraza tiene asegurada en el futuro inmediato su participación en tres películas. Antes aclara: “Claro que no aceptaría películas que sean o quieran ser la continuación de ‘Babel’ o algo así; porque ya hice ‘Babel’, pero lo que considere que puede ser algo interesante, lo acepto con mucho gusto”.


El próximo mes, la actriz mexicana estará participando en el rodaje de “Henry Poole is Here”, una comedia romántica realizada en los estudios Lakeshore, donde se acompañará de los actores Luke Wilson y Radha Mitchell. Más adelante filmará también “Don´t Let Me Drown”, una película independiente, ópera prima de un egresado de Sundance. Eso en cuanto a Hollywood, porque también trabajará en Argentina, protagonizando “Azucena Villaflores. 375 Días”, filme muy especial, pues recrea la historia de la primera mujer que convocó a las “Madres de la Plaza de Mayo”, mismas que llevan 30 años implorando por sus hijos desaparecidos en el régimen militar.


Continuará el escaparate entonces para Adriana Barraza, por lo menos para un buen rato: “Yo pienso trabajar muy duro, como he trabajado toda mi vida. Hasta donde yo pueda, hasta donde pueda disfrutar, pues vete tú a saber, porque uno nunca sabe… Mínimamente, mi esfuerzo va a estar puesto para que me sigan llamando, si no la hiciera como actriz en estos años, porque salí en todas las películas feas, pues de todas maneras soy maestra, el espacio escénico para mí es mi casa, sea el área que sea…”.


Al margen de la fama; la energía y el optimismo van con ella: “Mi carrera está a donde me lleve el viento. Que los vientos sean bonitos y propicios…”.





Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez

Tijuana tan importante y tan dada al catre. Eso es lo triste. Mire, aviéntese un recorrido en carretera, por lo menos hasta Hermosillo. Pasará por Tecate, Mexicali, San Luis Río Colorado, Caborca, Sonoyta, Santa Ana, Benjamín Hill… en fin, y las que le quiera agregar. Todas, son ciudades menos importantes que la nuestra, pero, para nuestra desgracia, ninguna tan jodida como Tijuana. Hasta Mexicali está mejor. De entrada, todas tienen el espacio vital, calles amplias y planas, sin el amontonadero de gente en las colonias. Y aunque las quisiéramos ver como pueblos, ninguna de ellas lo es ya. El hacinamiento y el tercermundismo son más evidentes aquí, en Tijuana. Es una olla exprés que un buen día va a explotar.

Y para más barroquismo de nuestro paisaje tijuanero, el Ayuntamiento de Tijuana tuvo la ocurrencia, durante varias semanas, de adornar los camellones de algunas vías rápidas con carros chocados, hechos chatarra. Dentro de una campaña dizque para concienciar a la población sobre el peligro de manejar sin precaución –como si el simple hecho de circular sobre nuestras calles no fuera ya como hacerlo por campos minados—. El caso es que las esculturas aleccionadoras de carros siniestrados, pasaron desapercibidas. Yonques por el estilo circulan miles por toda la ciudad, se nos ponen a un ladito en cualquier alto de semáforo. No fue novedad, no asustan. Consumimos los desechos de los gringos. Aquí cualquier “calzonudo” hace sus ahorritos, compra su auto y se avienta al ruedo. He ahí, el principal factor de peligro.

Los atractivos turísticos de Tijuana, no obstante, siguen siendo bonitos y dignos de presumirse. Por lo menos eso es lo que nos hace suponer el que las autoridades anunciaran que habrá un recorrido, “con una línea de autobuses especializada”, que partiendo de la Línea Internacional paseará a nuestros visitantes por las partes más simbólicas y atrayentes de nuestra ciudad –así, como el “turibus” que funciona en el Distrito Federal, Puebla u otras entidades. De entrada, el recorrido lúdico para nuestros turistas, tendrá que partir de ahí, del bordo. Luego, el resto de nuestros emblemáticos sitios. Lomas Taurinas, de rigor, es nuestra colonia con más carga histórica; Avenida Revolución y su “cosmopolita” vida nocturna; la Zona Este (Florido, Mariano, El Pípila y demás), reflejo de nuestro gran desarrollo urbanístico, Fraccionamiento Chapultepec y Lomas de Aguacaliente, cuna de ilustres familias y héroes del narcojuniorismo; y así nos vamos. ¡Ah! Y un nuevo sitio de reciente adhesión a nuestro listado de lugares emblemáticos en Tijuana: El Hospital General.

Y nos siguen llegando grandes inversionistas, aún así. La última personalidad que anduvo por acá y mostró su interés en destinar una buena cantidad de dinero en alguna empresa en Tijuana o Rosarito, fue la “célebre estrella de talla internacional” María Conchita Alonso. En una fiesta en un departamento de la colonia Chapultepec, el manager de la actriz y cantante le decía a ésta: “Para tus inversiones mira, él te puede ayudar…”, y le señalaba al Alcalde Kurt Honold. El Presidente Municipal complacido sonrió pero María Conchita le instó: “Sí, pero tú ya te vas, ¿no? Honold respondió: “Por eso… Hay que apurarnos, para poder ayudarte”. Y la venezolana arremetió entre maliciosa y retadora. “!Pues nos ayudamos!”. Así se gestan los proyectos en nuestra entidad, por supuesto siempre anteponiendo los intereses y bienestar de los más importantes: nosotros, los tijuanenses.

15.6.07

Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez

Muchos días para las Horas de Junio. Es el Encuentro Hispanoamericano de Escritores que en Hermosillo, Sonora organiza Raúl Acevedo Savín y que se ha ganado muy buena acogida desde hace varios años. ¿El principal motivo? Ese magistral equilibrio que logra entre la formalidad y oficialismo, y el desmadre y la chorcha.

De músicos, poetas y locos, literalmente, es ese evento de escritores. En el encuentro que se organiza en La Paz (“Lunas de Octubre”), se cuenta siempre con la presencia de varios locos, pero finalmente son la dinastía Lizardi o Paco Luna; pero en Hermosillo, me encontré con una buena “mata” de desquiciados, que dimensiona el aspecto lúdico de las jornadas. Locos singulares, geniales los más, incómodos los menos, pero divertidos finalmente. Dicen que el calor los tiene así: “A lo mejor tener sed enloquece al desierto…” dice una canción.

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Tiene un vibra y una esencia “Horas de Junio”, que no se encuentra en la mayoría de los encuentros literarios que se organizan en otras partes del país (por ejemplo, los insípidos que se hacen en Tijuana, por no ir más lejos). Una virtud del mismo, es la gran cantidad de narradores y poetas, distribuidos a lo largo de 30 mesas, sin esquemas rígidos que los acomode por género, edad, residencia o tendencias. Abierto y libre, fluido, con lecturas ágiles. Una característica muy peculiar, es la agrupación tanto de autores jóvenes, medianos y viejos, sin prominencia de unos sobre otros. Las diferencias son casi imperceptibles. Eso no es fácil, en un medio donde siempre habrán de imperar “las capillitas”.
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Pan y circo, como en todo, también lo hay. Ahí es donde entra la parte oficialista. Las lecturas normales a las que acuden unas 30 personas, de repente se convierten en 300. Es lo que pasa en la inauguración formal a cargo del Presidente Municipal y autoridades de cultura y la Universidad. Cada uno lleva a dos reporteros, a un maestro de ceremonias muy engolado, y al séquito de colaboradores a hacer “bola”. Pero el trance pasa, y los poetas recuperan su espacio. La parafernalia de rigor, viene, cumple y se va, tal como debe ser. Por su parte Acevedo Savín, el verdadero orquestador, también toma la palabra, y se nota la sensibilidad neta, la del que sí goza y se conmueve ante el encuentro con las letras.
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Hasta el Subcomandante Marcos pidió leer, según dicen, en “Horas de Junio”. Y lo hizo. Lo que acarreó a otro conglomerado de público. Ya saben, la prominencia de los típicos “rebelditos sin causa”. Y ahí está Marcos, leyendo un extenso texto que va de la subversión al amor, de la ficción al sexo, y hasta de la cursilería: “Cultivo una rosa blanca en junio como en enero… para el amigo sincero...”, y acto seguido le entrega un bonito arreglo floral al poeta homenajeado Ernesto Cardenal. “Qué par de p…”, diría el poeta Paco Luna mofándose de la romántica escena entre el encapuchado y el viejito de la boina. La escena pintoresca se extiende como las largas colas de hombres y mujeres que quieren la foto y el autógrafo con Marcos. Al guerrillero ya ni siquiera hay que solicitárselo, está tan acostumbrado al reflector y el acoso, que basta ponerse a su lado, para posar junto a ti frente a la camarita.
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Folclor y mucha fiesta, eso garantiza la larga vida para las “Horas…”. Mira que leer a 10 metros del mar de Guaymas (sede de la clausura), degustando la cerveza y la mantarraya, le da un gozo mayor al ya de por sí estado enardecido en que los escritores y demás se entregan, como fuente vital de su literatura. Luego de dónde sacar buenas historias, si no es de los deleites, desencuentros, desenfrenos, los afectos y demás, de cada uno de ellos, que ahí se concentran como en una marabunta que vuelve cada Encuentro memorable.


Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez
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¡Ah! Cómo le gusta el teatrito al CECUT. Celebró, así como para cumplir nada más, el Cuarto Foro de Consulta Ciudadana. Lo de “ciudadana” es un decir, la reunión fue de puros funcionarios de puestos prominentes a nivel federal, pero el público general, y hasta la comunidad artística local, brilló por su ausencia. Luego, lo programaron en lunes –precisamente el día en que el Centro Cultural Tijuana permanece cerrado. Las ilustres personalidades que participaron fueron María Teresa Franco, del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura; Juan Torres, del Instituto de Cultura de Tabasco; Gonzalo Rodríguez del INBA; Nora Aguilar, de la SEP; Sergio Ramírez, del Sistema Nacional de Fomento Musical; Alejandro Schwatsz, del Centro Veracruzano de Artes; y, en plan estelar, Teresa Vicencio directora del CECUT.
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De flojera, el encuentro; me dicen los que estuvieron ahí. Las mismas peroratas de siempre. Que la falta de apoyo a la cultura, los dilemas y carencias en torno a las disciplinas artísticas, en fin. Me cuentan, que cada funcionario expuso su ponencia con las posturas y los lugares comunes de siempre, procurando cada uno, cerrar con alguna frase impactante. Me aseguran también, que se notaba a todas luces que los participantes estaban desesperados por terminar con la jornada, más interesados en saber donde continuaría la fiesta en la noche, o en prepararse para ir de compras a San Diego al día siguiente. Evento gris e intrascendente, que, típico, nada más sirvió para que los funcionarios de marras vinieran a pasearse. La conclusión del “importante” foro fue, ¡oh gran descubrimiento!: que existe en nuestro país la necesidad de darle una atención especial a la educación artística.
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Algo debe pasar en el FOCUC (Foro Cultural Ciudadano) que poco a poco ha ido cerrando filas. La agrupación civil que se fundó para fiscalizar la función de las instituciones culturales y sus titulares, con una vocación digamos que democrática e incluyente, como que ha resultado todo lo contrario. Hasta donde sé, primero se separaron del grupo, la actual coordinadora de la Feria del Libro, Aída Méndez; luego la propietaria de un café, Margarita Gónzalez; después, la poeta Elizabeth Cazessus; creo que también Ivonne Arballo, precisamente una de las participativas del foro. Lo más extraño es que he oído expresarse muy mal del foro a los que antes hablaban bondades del mismo. Otras de plano se muestran dolidas, pero no sueltan “prenda” de lo que realmente pasa al interior del grupo. Otros de plano sugieren –pero nada más eso- la imposición y unilateralidad de algún o alguna miembro del FOCUC, que, precisamente se ostenta como “foro ciudadano”. Algo está viciado. Digo, que adentro se den hasta con el más sus miembros, pues allá ellos, pero si su labor de la agrupación hacia afuera poco impacto ha tenido, pues habrá que ir cuestionando su razón de ser.
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Los familiares de Federico Campbell estaban molestos. Eso durante durante el homenaje que se le hizo al escritor tijuanense en la inauguración de la XXV Feria del Libro de Tijuana. Y es que las fallas del sonido fueron insultantes, para los Campbell, que nada más pudieron escuchar el 20 por ciento del discurso pronunciado por el más ilustre de la familia. Decían frustrados: Habrá que esperar otros 25 años para que lo vuelvan a homenajear. Alguien preguntó si le entregarían las llaves de Tijuana, como también se acostumbra en estos casos. No faltó quien aseguró que nomás le dieron una tarjetita con los datos de una cerrajería, y la indicación precisa: “vaya, ahí puede pasar a recoger las llaves de la ciudad”.



MANU CHAO EN TIJUANA
Monumental


Juan Carlos Domínguez

Martes por la noche. Se acaba de ocultar el sol de la de por sí nublada y un tanto fría tarde. La nubosidad cubre el mismo cielo de dos países. De aquel lado, una camioneta de la migra se aposta sigilosa en el conocido anteriormente como “Parque de la Amistad”, un pradito sereno; Estados Unidos que se ve desde el Faro de Playas de Tijuana.
*
De este lado, el panorama es diametralmente opuesto. Es la fila de autos varios kilómetros a la redonda, el alboroto que empieza en la Plaza Monumental, la expectativa de ver a un artista provocador y contestatario de ese sistema discriminatorio; es Manu Chao en su reencuentro con Tijuana. En la reiteración de su canto de libertad y tolerancia, precisamente ahí, a unos cuantos metros donde una malla de acero ha cobrado más vidas que el muro de Berlín, según reflexiona el propio Manu:
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“Cantar una canción como ‘Clandestino’ ahí, tendrá un simbolismo más fuerte que en otros lugares. Ese lugar tiene su peso, tiene sus muertes, tiene sus desgracias, tiene su tragedia… y lo tomaremos con todo respeto…”.En efecto, el intérprete franco-español toma el sitio, y con él, un ejército de alrededor de once mil tijuanenses arremetiendo con cantos y ritmos contra la hostilidad de las imposiciones, cualquiera que éstas sean.
¡
Artista provocador
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El espectáculo de Manu Chao empieza desde un día antes del concierto, en una rueda de prensa, a donde acude una veintena de reporteros no solamente de la fuente, sino de información general, incluyendo a corresponsales de medios nacionales, algunos de los cuales no conocen bien a bien la música del cantante. Van más por la postura política que tienen como referencia de Manu. No saben lo que significa su música, o si viene a presentar un nuevo disco. La conferencia de prensa se desarrolla, van diez preguntas y nadie le ha cuestionado por su música o nuevo disco.
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“Sí, es curioso, yo estoy aquí dispuesto a hablar de todo lo que sea. Puedo hablar de amor, de política, pero si empezamos con política, pues es un problema que evidentemente preocupa a todo el mundo”, expresa a ZETA.
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– ¿Cómo equilibras que tu plataforma política no se coma tu parte artística?
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“No lo sé. Yo creo que voy del día a día y tampoco me paso el día entero pensando en política. Tengo mi guitarra, tengo mi música, y evidentemente en ella está un poco reflejado mi entorno. Desgraciadamente, a donde viaje hoy en día por el mundo, nunca he encontrado un lugar donde la gente me diga que está bien y feliz”.
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Las preguntas se suceden en torno a la migración, las opresiones, los gobiernos. Manu señala que hasta en los países que se dicen democráticos existe una dictadura, la del dinero: “Y México no es la excepción”.
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Manu, que ha andando hasta por los barrios más bajos de Tijuana, gozando su plena libertad, hoy, a su regreso, se ha encontrado con los retenes militares, con un tanque de guerra que lo franquea a unos cuantos pasos del escenario donde tocará. Se impacta, pero advierte que eso lo está viendo en todas partes: “Ahora mismo en Barcelona no puedes dar cuatro pasos, está plagada de policías”.
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Libre pensador y abierto a todas las experiencias, Manu es consciente que la militarización es por culpa del narcotráfico, y reflexiona en torno a ello: “Durante años y años y años, hubo una permisividad tan grande que se les ha hecho tan fuerte (a los narcos), que ahora va a ser muy difícil erradicar eso”.
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Vociferar la libertad
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Sin una identidad propiamente, ni modas marcadas, se conglomeran miles en torno a quien pregona por el libre tránsito por la Tierra, por la vida, sin documentos de identificación, sin fronteras. Así aparece Manu Chao en el escenario, con la multiculturalidad reflejada en ritmos energéticos y punzantes, bañando toda la plaza de sus fusiones de salsa, raggae, rock, ska, rai angelino y chanson francesa. Llenándolo de Manu, de su canto, de su grito, que al son de los acordes prende al público, que aun en medio del hacinamiento, se desfoga y van de aquí para allá, cada quien a su modo, lo mismo en un slam, bailando para sí, o simplemente absortos en las verdades que salen de la boca del intérprete.
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Por momentos más roquero y con más guitarras en esta ocasión, Manu ofrece arreglos diferentes para sus emblemas hechos canciones: “Clandestino”, “Desaparecido”, “Lágrimas de Oro”. Cada frase, cada estrofa que aboga y abraza a los errantes, a los sin futuro, a los que cargan la etiqueta de ilegalidad por no sujetarse a las fronteras: “…llevo en el cuerpo una condena que siempre me echa a caminar…”.
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La euforia, el baile y el canto colectivo no cesan, por el contrario, se van cubriendo de los vientos de liberación que arroja Manu hacia el cielo, en el que, con el transcurso de la noche, se van descubriendo las estrellas hasta hace poco muy ocultas.
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Si alguien contribuyó al gran afecto que tiene el intérprete franco-español por esta frontera, es el fallecido músico Luis Güereña. A él le dedica un himno a nuestra ciudad, para muchos no el más digno, pero ciertamente el más honesto: “Welcome to Tijuana”, en esta ocasión a ritmo de baladita. No hay empacho en corear “Tijuana… tequila, sexo y marihuana…”, los únicos incómodos ahora, son los cadetes y policías esparcidos por todas partes.
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El cantante anuncia consignas en contra de George Bush y todos aquellos gobiernos imperialistas. La gente se enardece, agradece que se vocifere así. Un joven abajo juega y baila con unas improvisadas antorchas, otro se sube a bailar al escenario, los guardias intentan bajarlo y Manu arremete contra los de seguridad.
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“Qué sucede en la calle… qué sucede en la calle...”, canta el líder musical seguramente porque afuera, la vida real y cruda continúa. “Tú no tienes la culpa, mi amor, que el mundo sea tan feo…”.
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Del desencanto a la ilusión
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“Se nos ha negado la felicidad. Puedes ser feliz en tu propia vida en un momento dado, pero es una felicidad súper egoísta. Nunca podré ser feliz, pensando que hay tanta gente que no lo es. A veces estoy con mi hijo en la playa y me puedo sentir feliz, pero a los dos días me entra un ansia de pensar en todos mis amigos que siguen en la vida dura del barrio. Tendría que olvidarme de todo para ser feliz, y no puedo…”.
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Manu también le canta al desencanto. Pero también al amor: La atmósfera entonces se torna melancólica y melodiosa, en un vaivén de lucecillas azules y naranjas, celulares y encendedores que anuncian cada uno la existencia de un alma conmovida que asume la poesía de la travesía diaria: “La Despedida”, “Mi Vida”, “Viento”, “Día Luna, Día Pena”, “Si me Dejas Elegir” y hasta la mexicanísima “Volver, Volver”.
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Entre la rebeldía y el amor, el desencanto y la esperanza -esa que Chao ha hecho su estación y en la que en esos momentos están instalados todos, hasta los que nada más van a verlo porque es lo cool-, el cantante mantiene su convicción, aun a pesar de toda la parafernalia que lo rodea últimamente. “Si mantengo la esencia, eso tiene que decirlo la gente, los periodistas, yo no te voy a decir ‘no te preocupes, mantengo la esencia’, porque yo no lo sé. Yo hago mi caminito y cada noche me voy a la cama intentando hacer mi caminito como persona honesta, y busco que no se desvirtúe mucho lo que quiero hacer…”.
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Y sigue siendo él, no hay duda:”Hoy día luna día pena… hoy me levanto sin razón… hoy me levanto y no quiero…”. “Si me das a elegir… entre tú y ese cielo…yo me quedo contigo…”. “Mi vida, lucerito sin vela… mi último refugio, mi última ilusión…”; y la multitud con él, en un frenesí que empieza a llegar a su fin, pero que el público no lo permite; una, dos, tres veces regresa al escenario. En realidad Manu no se quiere ir, le cuesta trabajo. Tijuana, el río de gente, le dan eternidad.
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“La manera más evidente de nunca envejecer es estar ilusionado. Eso es estar siempre joven, estar siempre vivo, y eso es lo que a mí me ayuda mucho en la música. Tengo una pasión tan fuerte con eso que nunca llego a estar cansado. Estar ilusionado es la eterna juventud. Yo veo a maestros de 70 años que tienen esos ojitos de adolescente, que es pura ilusión. O como mi vecina de Galicia, una campesina de 70 años, que le calcularías 15… Me casaría con ella…”.
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Manu Chao es protesta, es rebeldía -hasta de defensor del terrorismo vasco se le ha acusado-, también es pesar, amor o solidaridad. Siembra la semilla y espera la cosecha al final de cada concierto, buscando la aprobación en la luz de la mirada de cada persona: “Eso es suficiente para ver, para entender, para sentir el corazón de esa gente. Te das cuenta que has hecho una buena presentación con esas miradas de agradecimiento; es súper elocuente”.
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Se despide con una gran iluminación encima, pero no es la de los reflectores o juegos de luces, sino la de su público tijuanense que desde ya le pide el reencuentro, muy pronto.
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6.6.07

Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez

No hemos entendido la gravedad del asunto, a veces pienso. Ante el crimen organizado y el narcotráfico desbocados, de repente siento que los medios de comunicación, las autoridades y, la población en general, no han asimilado del todo que el hecho de que la delincuencia organizada sea el tema nacional en estos momentos (quedó atrás el fraude electoral, o temas como la migración, o las revueltas sociales en el sur del país) es una situación sumamente alarmante. Sin embargo, nadie se atrevería a dudar que ahora, como nunca se había visto, el Presidente del país pudiera estar en “la mira” del narco. Las ejecuciones a altos mandos policíacos es apenas un aviso de que se va con todo. Cuando la ferocidad de los cárteles toque a las altas investiduras del poder gubernamental (ya no nada más a las corporaciones policíacas) entonces sí México estará entrando a un caos insostenible.
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Pero sólo son un puñado de gente, los narcotraficantes, afirmó muy consoladoramente Genaro García Luna, nada menos que Secretario de Seguridad Pública Federal. Dijo que más bien hemos mitificado a los narcos, cuando son puras personas sin mucha inteligencia y educación. Y me pregunto ¿Nuestros policías no adolecen acaso de los mismos atributos? ¿Y los mexicanos en general? Más aún, aseguró que si cree que estamos en estado de guerra, por lo menos ésta se está ganando. Yo creo que sí, solamente así se puede explicar que los públicos no dejen de contentarse con el clásico Chivas-América, “Los Cinco Magníficos” o “Juan Querendón”. Además, el gobierno federal está lanzando comerciales muy bonitos, como ese en que una niña que junto con su familia llega a un retén militar y le regala su muñequita a un soldado enternecido. No, pues así sí, cuando menos pensemos ya le habremos ganado la guerra al crimen organizado.
*
Recibió un regalo inolvidable el Día del Maestro. Una profesora de edad avanzada, acostumbra a tomar los autobuses turísticos Mexicoach para trasladarse de Tijuana a San Ysidro. Lo hizo el 15 de mayo, se acomodó en el asiento lateral que está atrás del chofer. Ese día, a bordo del camión, estuvo a punto de hacerse acreedora a un obsequio por demás trascendental: Su pase “al otro mundo”. El autobús circulaba por el puente que conduce de Plaza Río hasta Palacio Municipal, cuando de repente sintió un fuerte estruendo tras su cabeza, y un airecillo que le pasó como a diez centímetros de su rostro. Se trababa de un balazo que “alguien” disparó desde la calle, a la altura de donde están los edificios de Infonavit Río. La bala dejó un orificio en la ventana que daba justo en la cabeza de la usuaria. Cabía un dedo pulgar en el agujero. El chofer se paró, lánguido y pálido preguntándole si se encontraba bien. Viajaban ocho pasajeros, entre ellos tres norteamericanos. Superado el susto, el chofer continuó su marcha, y todos tan contentos. Nadie se preocupó por averiguar qué pasó, ni denunciar el hecho. Un balazo a un transporte público y la posibilidad de una tragedia que lamentar, no inmutó a nadie. Ésa sí es cultura de asimilación de la violencia.
*
“Nunca pensamos que la inseguridad iba llegar a los payasos, que no le hacemos mal a nadie”, expresó “Dulcerita”, una cómica callejera que junto con sus compañeros vio cómo a su colega el payaso “Flaquín”, lo asaltaron apenas saliendo de su casa en pleno día en una colonia de Tijuana. Le quitaron los 50 pesos que traía para sus taxis, además de estrellarle una piedra en la cabeza, que lo mató.

29.5.07


Cine Mexicano
Patricia Arriaga y su ópera prima

*Juan Carlos Domínguez
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Si pudieras escoger… ¿qué sería lo último que verías?, es la pregunta que hasta ahorita se le ha lanzado a 30 mil espectadores; los que han visto “La Última Mirada”, filme mexicano de reciente estreno.

La película fue escrita, dirigida y producida por Patricia Arraiga, nada menos que hermana del laureado guionista Guillermo Arriaga (“Amores Perros”, “Los Tres Entierros de Melquíades Estrada”, “Babel”). Está basada en los personajes de “La Nao de China”, un cortometraje que la realizadora filmó en 2004.

Rodada en Tequisquiapan y el desierto de Querétaro, “La Última Mirada” plantea dos historias: La de Homero, un pintor español residente en México, que al llegar casi a los 50 años empieza a perder la vista; acepta los devenires del “destino”, como lo plantea el poema “La Nao de China”, del que es admirador, pero se lamenta de que ya no admirará lo que más lo motiva en la vida: la belleza y el arte. Por otra parte, está Mei, una muchacha de 17 años, que llega a una vieja estación de trenes convertida en burdel, donde atiende como sirvienta a los traileros.

“Es hermosa, luminosa, a pesar que los personajes se enfrentan a una situación difícil. Tienen voluntad de salir adelante”, expresa Patricia Arriaga respecto a su ópera prima, que califica de hiperrealista y alejada del común de las películas que actualmente exporta nuestro país.

La cineasta tiene dificultades para explicar de qué trata su obra; le deja al espectador la interpretación, pero infiere que para algunos será una película sobre los espíritus que saben sobrevivir; para otros sobre el destino o la ayuda divina; finalmente sobre la luz, la esperanza, la ceguera o la vida. Una habitación en medio del desierto mexicano, tal vez nos traerá la respuesta acertada, ahí, donde el azar -o lo que sea- hará que se encuentren Homero y Mei.

El filme de Arriaga, que está esterilizado por el actor español Sergi Mateo y la mexicana Marisol Centeno, ha obtenido premios en el Festival Internacional de Cine “Del Público” de Guadalajara, así como el de Mejor Película en festivales de El Cairo y San Francisco. Ahora está preparada para presentarse en Cannes, a pesar de que hace algunos días la directora detallara a ZETA que su filme no tiene cabida para esos circuitos.

“No tiene elementos para festival; los festivales le han asignado a México o América Latina en general el papel de mostrar una realidad muy desesperanzada, y esta película no muestra eso, y por eso no gusta en los circuitos de festivales, ahí buscan propuestas más políticas y menos estéticas”.

– Produces, escribes y diriges “La Última Mirada”, ¿qué implica este trabajo integral?

“Obviamente es muy cómodo poder escribir, dirigir y producir, porque no tienes encima a un director que diga que no le gusta lo que hiciste, porque eres tú mismo. Basta con uno mismo diciéndote adentro todo eso, y te permite hacer un trabajo más personal. Fue mi primera película y realmente me la vi fácil porque no tenía que enfrentarme nada más que conmigo misma. Y obviamente con mis colaboradores”.

– ¿Qué expectativas tienes con ésta, tu primer película, y con el resto de tu carrera?

“Me gustaría que el público se conecte con la película, que realmente pueda tocar a los espectadores a nivel nacional. Y que tenga también distribución internacional, que se pueda ver en otros países, porque al fin y al cabo es otra manera de ver a México, no lo que el cine ha estado mostrando últimamente, que es un poco oscuro y triste, con un panorama poco esperanzador para México”.

– Es obligatorio y será recurrente en tu carrera la referencia a tu apellido, Arriaga…

“Sí… mi ilustre apellido…”, interrumpe. “Pues mira, yo estudié Comunicación, mi hermano también. Llevamos muchos años, yo siendo hermana de Guillermo, y el siendo hermano de Patricia; creo que ya estamos acostumbrados. Me da muchísimo gusto, lo quiero, lo admiro, somos muy cercanos siempre; lee lo que hago, yo leo lo que él hace, nos comentamos y pues sobre todo nos queremos e inventamos historias juntos. Y pues ahí estamos dando la batalla...”.

Patricia Arriaga asegura que contrario a sus colegas mexicanos, ella no tiene la pretensión de irse a Hollywood, quiere demasiado a su país y aquí quiere realizar su trabajo. Contempla que los recientes estímulos fiscales para el cine, por lo menos facilitarán los aspectos de producción, aunque ciertamente en los aspectos de distribución y exhibición se seguirá batallando: “De qué sirve muy linda la producción si nadie quiere distribuir, y no hay pantalla que te aguante”.

Por lo pronto, toda su preocupación es el público, al que quiere tocar con sus imágenes e historia: “Porque es una propuesta diferente de cine, es profundamente conmovedora, garantizo que el espectador no puede adivinar el final, y que van a salir con un espléndido sabor de boca…”.

25.5.07

Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez

El teatro es buena escuela. Ahí está Diego Luna que ha logrado sobresalir grandemente en la actuación. Claro, con un mucho de buena suerte porque tampoco es el gran histrión. Sin embargo, ha dejado claro que no se conforma nada más con el glamour que le provee la fama. Paralelo a su carrera como actor cinematográfico ha emprendido otros proyectos –de la mano de Gael García Bernal-, como la productora independiente Canana, la gira de documentales Ambulante, y su primer película como director, “J.C. Chávez”.
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Pero cayó en la enajenación Diego Luna. Se le nota. De entrada, él mismo lo confesó: si ahora quiso dirigir es que ya estaba un tanto harto de actuar para distintas películas en las que simplemente es un “contratado”. El desencanto pues. Durante la rueda de prensa que el domingo pasado dio en Tijuana para promocionar su filme, el fotógrafo de un diario local me comentaba que batalló mucho para captar una imagen donde Diego Luna se pareciera a Diego Luna. Cierto, en todas las imágenes del actor que se han visto por estos días en los periódicos (y viéndolo de cerca personalmente), no solamente se nota el cansancio y la extrema delgadez del artista, sino las marcas de una vejez prematura, y el aspecto y la mirada de quien por un buen rato no se ha “bajado” del ajetreo del show bussines y sus bondades.
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El sentido crítico y su postura desenfadada, no obstante, son las características que mantiene Luna y que hacen que se le pueda medir con otro rasero a la hora de incrustarlo dentro del actual panorama del espectáculo. A propósito de su documental, que gracias al arrastre de su nombre (como firma registrada) podrá ser visto por la nueva generación (aunque no conozcan a J.C. Chávez), Diego pronunció una sentencia que se aplica muy bien a los actuales públicos, y a la actitud de estos ante la vida en general: “La juventud ahora es como una población flotante: No sabe a dónde ir”.
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El teatro tijuanense... uf… qué bonito! Pues déjenme decirles que yo lo desacredito sin ningún empacho. Es muy malo en general. Y no me digan que yo soy un aguafiestas porque para denostarse entre ellos solitos se bastan. El teatro regional sigue siendo muy domestico y oportunista. Sobreviven los teatreros impartiendo talleres (con que tal desfachatez cuando muchos distan de una cabal preparación), contando cuentos, montando obras escolares que les asegure “la venta” cautiva”, promoviéndose entre ellos en columnas o con seudo críticos, y en fin. No se necesita más que ver el título de algunas de las obras actualmente en cartelera, para darse cuenta que sus hacedores se van por lo facilote, tienen poca ambición de innovar: “Cazador de gringos”, “Aguacaliente: La Magia de una leyenda”, “Un sueño para vivir” (historia de niñas que quieren ser modelos). Pero qué se puede esperar, si hasta nuestra gloria regional, y casi nacional (fue el primer mexicano en ganar el Premio Tirso de Molina), Hugo Salcedo, cayó en el más descarado oportunismo, al montar, hace años, nada más y nada menos que “Selena: La Reina del Tex Mex”. Ese es nuestro teatro. Salvo honrosas excepciones, que, por desgracia, a veces no están en los foros de rigor.
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Teatro lamentable el del espectáculo diario, que pone de evidencia nuestra carencia de auténticos ídolos. Ejemplo: Los periódicos locales han seguido a pie puntillas los preparativos del “magno” concierto de Alejandro Fernández. Día a día nos dicen la cantidad de boletos que van vendidos (algunos hasta de 2, 500 pesos), la cantidad de personas que meterán: 15 mil, dicen que será un espectáculo como se ve en Viña del Mar, Madrid o Buenos Aires; aquí, en el Estado Calimax. 200 elementos de seguridad privada cuidarán al heredero de Vicente Fernández. Y el Gobierno del Estado le asignará a 50 agentes ministeriales, que al cabo ahorita Tijuana no necesita de tanta seguridad en sus calles ¿cierto?