26.6.07

Día de la Libertad de Expresión
LoS ReGaLoS de HoNoLd



*Juan Carlos Domínguez

“Como les dije, este desayuno es muy humilde; yo preferí que fuera esto”, aclaró Kurt Honold, Presidente Municipal Sustituto de Tijuana. Y claro, comparado con los convites de Jorge Hank Rhon, el evento dedicado a los periodistas por el Día de la Libertad de Expresión, resultó, digamos, modesto.

En esta ocasión se agasajó a los reporteros no con una cena, sino con un desayuno; en uno de los prados de la explanada de Palacio Municipal, en lugar del Patio Central en el interior del mismo. En lugar de cristalería fina y grandes arreglos florales, mesas bien “armaditas” y sin tanta formalidad. El menú: Huevos con machaca, papas fritas y frijoles refritos. Nada de alcohol, sólo jugo de naranja y café.

A las 8:30 de la mañana habían llegado pocos invitados, apenas 10 mesas ocupadas de las 30 distribuidas. La Banda de Música Municipal entonaba “¡Qué Bonita es mi Tierra!”. A las 8:45 arribó el Alcalde, quien saludó de mano a cada uno de los músicos. Después hizo lo mismo con cada uno de los comensales. Siempre flanqueado por tres o cuatro escoltas.

La mayoría de las mesas fueron asignadas con un número, y unas cuantas reservadas para funcionarios. Algunos de éstos, que fueron los primeros en llegar: Edgar Fernández, Octavio Corona Flores, Luis Javier Algorri. Poco a poco fueron llegando los demás. Otros invitados no eran identificados tan fácilmente: “Deben ser directivos de medios, lo digo porque nunca los he visto reporteando”.

Reporteros no llegaron tantos. O llegaban y se iban pronto. Era plena mañana, el horario de las conferencias de prensa y coberturas. Los que se quedaban, lo hacían por una sola razón, el de su impaciencia de siempre: La rifa de los regalos.

“Primero que anuncien qué regalos habrá, si vale la pena me quedo, si no; no”, diría el corresponsal de una agencia de noticias. Mientras que una reportera de El Sol de Tijuana mostraba su dignidad ante la posibilidad de “sacarse” uno de los tantos electrodomésticos: “Para licuadoras… ¡ni en mi casa!”. “Yo ni me paro a recoger el regalo… ¡qué vergüenza!”, expresaría otra. A la mera hora todos pasaron a recoger hasta las planchas; rifaron 10. Además de licuadoras, teléfonos, televisiones, modulares, viajes, noches de hotel y muchos vales para desayunos en restaurantes como Pueblo Amigo. Un trovador al que nadie ponía atención cantaba la canción de Mocedades, “Tómame o Déjame”, mientras pasaban frente a él tres enormes cajas conteniendo televisiones. Pero no había opción de elegir premio grande, todo era cuestión del azar: “Si me saco una de ésas, sí paso por ella”.

En el marco de la festividad, también se inauguró una exposición de cartones políticos, a cargo de la Asociación de Caricaturistas de Tijuana, con dibujos de Ramsés II, Javier Velazco Amarillas, Abraham y Halder. Este último tomó el micrófono por más tiempo que el propio Honold, entregó algunos reconocimientos a sus colegas y pronunció un discurso reivindicativo para nuestra ciudad y sus comunicadores. Terminó diciendo que Tijuana era igual que todas las mujeres.

Por su parte, el Alcalde expresó su agradecimiento y cariño hacia los reporteros que acudieron a su convocatoria. Les reconoció la importancia que tienen para mantener informada a la comunidad. “Les agradezco todas las atenciones que han tenido para mi esposa y para conmigo…”, externó. Más adelante sería menos personalista: “Yo les agradezco, no por mí, ni por mi esposa, ni por el Ayuntamiento, sino por Tijuana”. Más adelante volvería a reflexionar: “A muchos de ustedes he tenido la fortuna de conocerlos y hacer una amistad sincera. Mi esposa y yo nos vamos el 30 de noviembre, espero que el 1 de diciembre me sigan saludando, como lo hacen ahorita”.

Y por último, lo que quizás muchos no han entendido del Alcalde Sustituto, el sentido de su gestión: “Estoy aquí en una temporada muy corta, estoy haciendo amigos, y eso es para lo que uno está en el puesto: para hacer amigos”.

Y llegó el momento más esperado, para los reporteros; el de la rifa de regalos. Y también la ocasión para que el Presidente Municipal luciera su fino humorismo. A cada anuncio de un premio, una ocurrencia: “¡Una lavadora!... chaca chaca…”, “¡Un refrigerador!... para las chelas y las caguamas…”. “¡Una estufa!”… para que me inviten a comer frijoles…”. O sea que, “bajita la mano”, los llamó borrachos y frijoleros.

La rifa iba lenta y la concurrencia se desesperaba. Aun así, Kurt Honold hizo un receso y dio el paso a un cantante de ranchero. El sorteo continuó después a cargo de otro maestro de ceremonias, mas el Alcalde ya no regresó. Los reporteros se retiraban una vez con el regalo en mano. Otros llegaban nomás como para hacer acto de presencia.

Se notó la ausencia de muchos periodistas, ya sea porque estaban trabajando, o porque de plano no comulgan con la actual administración municipal. Otros, digamos, más identificados con el glamour, prefirieron esperar la fiesta del viernes, la que Jorge Hank Rhon brindaría en su Salón Hípico. Fiesta, esa sí, con la abundancia y sabor “hankista” a los que tantos se han vuelto tan asiduos.


REGINA OROZCO
ArTisTa CaMaLeóNicA


* Juan Carlos Domínguez

Pocos artistas pueden presumir de moverse en el campo del espectáculo, tanto en la parte farandulera, como en el ámbito cultural o alternativo. Regina Orozco es uno de esos casos. La robusta actriz y cantante, lo mismo puede escenificar una obra operística, que aparecer como juez en el reality “La Academia”; igual puede interpretar un dramático rol en una película, que hacer comicidad en un bar.

Tengo mi María Callas y mi Ninel Conde dentro”, dice bromeando para referirse a los ámbitos en que se mueve. Luego reflexiona: “No, no es cierto. Ya quisiera tener algo de María Callas, pero espero no tener nada de Ninel Conde… un cuerpazo tal vez… bueno, pero a mí me gusta el mío”.

Con formación clásica en el canto, Regina encuentra en el arte no comercial la mayor libertad para explayarse en su actitud ante la vida, mientras que en el lado del espectáculo comercial, se allega de más gente a partir del desenfado, tal como cuenta que sucedió en Juchitan, donde el público solamente tenía la referencia como de “la que sale en la tele”, pero a los que terminó cantándoles ópera y dándoles a conocer una disciplina que desconocían.

Asegura que finalmente, los públicos no son tan diferentes en una u otra parte. En lo que a ella respecta sus seguidores van desde niños, hasta señoras, familias y muchos miembros de la comunidad gay: “Yo hago lo que me gusta hacer y no dejo de ser yo si estoy en un lugar u otro”.

“Regina en el Diván” es el título del espectáculo que la artista presenta desde hace tres años, y que el domingo pasado ofreció en El Foro de Tijuana. La protagonista presenta un menú de 45 canciones -que interpreta al ritmo que se lo pidan: cumbia, metal, hip-hop, rancheras, etcétera- y se traducen en cada una de sus frustraciones y traumas: “Van variando a según cómo vaya viviendo. Mitómana no soy, borrachita a veces, estreñida tampoco…”.

– Siempre se te ve con una actitud muy alegre, “campechana”, desenfadada, ¿no ha habido conflictos en tu vida, etapas duras?
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“Claro que sí, he tenido momentos muy difíciles, separaciones amorosas, dolorosas, accidentes; como todos. Vinimos a aprender a esta vida, no nos queda de otra más que seguir, darse los ranazos y poder crecer a través de las caídas fuertes”.
– Mas en el arte lo canalizas todo…
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“Sí, ayuda mucho. Hace dos años tuve una relación terrible de celos, dos años con un muchacho que fue para mí durísimo, me volví una persona extremadamente celosa y no podía controlar eso. Hice un espectáculo de ópera que se llamaba ‘Regina en Celo S.A.’ y fue tal la investigación y enfrentarme a ese dolor, que sí hubo una catarsis, un movimiento en mi personalidad, que ahora encontré una relación mucho más estable, más entendida”.

Orozco ha logrado estar alejada del escándalo, no obstante hace dos semanas TV Azteca sacó un programa donde la estrella reveló situaciones como su relación lésbica a los 20 años, o su afán de someterse a todo tipo de tratamientos para adelgazar. Ahora, afirma, ha aceptado su cuerpo. Su actitud ha servido también para que gran parte de su público haga lo mismo, o en otros casos, para que reconozcan su sexualidad, por lo que también ha colaborado en diversas campañas sociales...

Por ello no distingue públicos como frívolos o más serios, siempre y cuando muestre su arte tal como ella lo concibe: “La manera más honesta de sacar mi vida a la luz pública creo que es al estar arriba del escenario”, concluye.

22.6.07




Adriana Barraza

DeSpUéS de BaBeL ...

* Juan Carlos Domínguez

Pareciera que Adriana Barraza no existía. No antes de su participación en la película “Babel”. Más aún, no se le hacía en el mundo hasta no ser nominada al premio Óscar de la Academia. No obstante, lleva 37 años de carrera.

De un de repente, el mundo puso los ojos tras la desconocida mexicana, que se convirtió en la tercera compatriota en toda la historia de Hollywood, en ser nominada como Mejor Actriz de Reparto. El hecho, la artista no pudo afrontarlo más que como una especie de estado límbico: “Lo viví primero que nada como una feliz inconciencia”, expresa en entrevista con ZETA.

Y explica: “Digo ‘feliz inconciencia’ porque a lo mejor si me hubiera dado cuenta realmente de hasta dónde iba a llegar la repercusión de ‘Babel’, me hubiera dado mucho miedo, porque todo esto tan grande, de repente, puede parecer muy abrumador”.


Pero para quien en toda su carrera había enfrentado los vaivenes de la misma, muy alejada de los reflectores, la realidad habría de imponerse prontamente: “Pero también lo viví con mucha conciencia de que es un trabajo y de que todo es pasajero, así como fui nominada al Óscar, al Golden Globe, es parte de mi historia, pero no de mi presente. Para mí es muy importante estar en mi presente”.


Precisa: “Agradezco mi historia, obviamente; a Dios primero que a nadie, pero está la coherencia en mi trabajo y saber que lo único que a mí me sustenta es la continuidad de mi carrera, y seguir haciéndolo duro, como lo he hecho siempre”.


Invitada a Tijuana por la Universidad de las Californias, en el marco del festival Corto Creativo y aun con la celebridad alcanzada, Barraza puede pasar desapercibida en cualquier parte, porque incluso su personalidad real es algo distinta al papel interpretado como madre de Gael García Bernal en el filme de Alejandro González Iñárritu, en donde se le puede ver con exceso de peso y rasgos más mexicanos.


Ofertas de trabajo, por supuesto que ahora no le faltan a Barraza. Simplemente a su correo electrónico, platica, le han llegado propuestas para cientos de proyectos. No atina ni a calcular cuántos: “Eso me hizo darme cuenta que, efectivamente, a veces la vida te pone en ciertas circunstancias, que son el lugar preciso en el momento preciso.


Hay cantidad de actrices y actores, de todas las edades, en muchos lugares, no solamente en México, con tanto talento, que yo de veras le ruego a Dios que tengan la oportunidad de demostrarlo nada más”.


Fama sin agobios


No había éxito, menos fama, en la vida de Adriana Barraza. Pero afirma que nunca le ganó el desánimo. Por la sencilla razón de que la actuación no siempre ha sido su oficio de tiempo completo. De entrada, estudió Ciencias Químicas, trabajó en un hospital y después vendió desde libros hasta ser estilista en un salón de belleza. En quince años no pisó un foro, después alternó sus actividades con el teatro, como simple actividad. Hasta que pudo vivir completamente del espectáculo al ingresar a Televisa como asistente de producción de Martha Luna.


“Digamos que nunca me cuestioné ‘seré actriz o no seré… viviré de este negocio o no’, porque a veces no se vive de este negocio, entonces no importa, hay otros caminos en el espacio escénico, y mira, la carrera de actriz no se deja nunca”.


Además de todo, Barraza tiene una sustentada trayectoria como maestra de actuación; aparte de directora de escena y dramaturga. Tiene mucho con qué seguir, más allá de los reflectores que inesperadamente se enfocaron sobre su persona, ahí, en plena antesala de los premios Óscar.


– ¿Llegaste a confiar en que ganarías el Óscar o tenías tus reservas?

"No. La verdad es que uno como actor es bien inseguro, entonces en una de esas dices ‘ya me lo gané’… ‘no, no es cierto’… ‘sí, cómo no’…; así está uno todo el tiempo ¿eh? Lo que sí te quiero decir es que lo disfruté mucho, y que me desilusioné mucho, obviamente, cuando no me lo dieron ahí sentadita. Pero también ahí sentada hice una reflexión que yo ya venía haciendo desde hace tiempo -afortunadamente soy grande, no jovencita-: Pues que Dios me da lo que yo necesito, a veces no lo que yo querría.

Entonces sumé, me dije, tengo mi esposo, tengo mi hija, que eso es invaluable, mi nieta… Y la vida me llevó a estar sentada aquí, estar nominada al Óscar, y no tengo más que agradecerle a la vida”.


A donde la lleve el viento


Sin agobiarse, Adriana Barraza tiene asegurada en el futuro inmediato su participación en tres películas. Antes aclara: “Claro que no aceptaría películas que sean o quieran ser la continuación de ‘Babel’ o algo así; porque ya hice ‘Babel’, pero lo que considere que puede ser algo interesante, lo acepto con mucho gusto”.


El próximo mes, la actriz mexicana estará participando en el rodaje de “Henry Poole is Here”, una comedia romántica realizada en los estudios Lakeshore, donde se acompañará de los actores Luke Wilson y Radha Mitchell. Más adelante filmará también “Don´t Let Me Drown”, una película independiente, ópera prima de un egresado de Sundance. Eso en cuanto a Hollywood, porque también trabajará en Argentina, protagonizando “Azucena Villaflores. 375 Días”, filme muy especial, pues recrea la historia de la primera mujer que convocó a las “Madres de la Plaza de Mayo”, mismas que llevan 30 años implorando por sus hijos desaparecidos en el régimen militar.


Continuará el escaparate entonces para Adriana Barraza, por lo menos para un buen rato: “Yo pienso trabajar muy duro, como he trabajado toda mi vida. Hasta donde yo pueda, hasta donde pueda disfrutar, pues vete tú a saber, porque uno nunca sabe… Mínimamente, mi esfuerzo va a estar puesto para que me sigan llamando, si no la hiciera como actriz en estos años, porque salí en todas las películas feas, pues de todas maneras soy maestra, el espacio escénico para mí es mi casa, sea el área que sea…”.


Al margen de la fama; la energía y el optimismo van con ella: “Mi carrera está a donde me lleve el viento. Que los vientos sean bonitos y propicios…”.





Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez

Tijuana tan importante y tan dada al catre. Eso es lo triste. Mire, aviéntese un recorrido en carretera, por lo menos hasta Hermosillo. Pasará por Tecate, Mexicali, San Luis Río Colorado, Caborca, Sonoyta, Santa Ana, Benjamín Hill… en fin, y las que le quiera agregar. Todas, son ciudades menos importantes que la nuestra, pero, para nuestra desgracia, ninguna tan jodida como Tijuana. Hasta Mexicali está mejor. De entrada, todas tienen el espacio vital, calles amplias y planas, sin el amontonadero de gente en las colonias. Y aunque las quisiéramos ver como pueblos, ninguna de ellas lo es ya. El hacinamiento y el tercermundismo son más evidentes aquí, en Tijuana. Es una olla exprés que un buen día va a explotar.

Y para más barroquismo de nuestro paisaje tijuanero, el Ayuntamiento de Tijuana tuvo la ocurrencia, durante varias semanas, de adornar los camellones de algunas vías rápidas con carros chocados, hechos chatarra. Dentro de una campaña dizque para concienciar a la población sobre el peligro de manejar sin precaución –como si el simple hecho de circular sobre nuestras calles no fuera ya como hacerlo por campos minados—. El caso es que las esculturas aleccionadoras de carros siniestrados, pasaron desapercibidas. Yonques por el estilo circulan miles por toda la ciudad, se nos ponen a un ladito en cualquier alto de semáforo. No fue novedad, no asustan. Consumimos los desechos de los gringos. Aquí cualquier “calzonudo” hace sus ahorritos, compra su auto y se avienta al ruedo. He ahí, el principal factor de peligro.

Los atractivos turísticos de Tijuana, no obstante, siguen siendo bonitos y dignos de presumirse. Por lo menos eso es lo que nos hace suponer el que las autoridades anunciaran que habrá un recorrido, “con una línea de autobuses especializada”, que partiendo de la Línea Internacional paseará a nuestros visitantes por las partes más simbólicas y atrayentes de nuestra ciudad –así, como el “turibus” que funciona en el Distrito Federal, Puebla u otras entidades. De entrada, el recorrido lúdico para nuestros turistas, tendrá que partir de ahí, del bordo. Luego, el resto de nuestros emblemáticos sitios. Lomas Taurinas, de rigor, es nuestra colonia con más carga histórica; Avenida Revolución y su “cosmopolita” vida nocturna; la Zona Este (Florido, Mariano, El Pípila y demás), reflejo de nuestro gran desarrollo urbanístico, Fraccionamiento Chapultepec y Lomas de Aguacaliente, cuna de ilustres familias y héroes del narcojuniorismo; y así nos vamos. ¡Ah! Y un nuevo sitio de reciente adhesión a nuestro listado de lugares emblemáticos en Tijuana: El Hospital General.

Y nos siguen llegando grandes inversionistas, aún así. La última personalidad que anduvo por acá y mostró su interés en destinar una buena cantidad de dinero en alguna empresa en Tijuana o Rosarito, fue la “célebre estrella de talla internacional” María Conchita Alonso. En una fiesta en un departamento de la colonia Chapultepec, el manager de la actriz y cantante le decía a ésta: “Para tus inversiones mira, él te puede ayudar…”, y le señalaba al Alcalde Kurt Honold. El Presidente Municipal complacido sonrió pero María Conchita le instó: “Sí, pero tú ya te vas, ¿no? Honold respondió: “Por eso… Hay que apurarnos, para poder ayudarte”. Y la venezolana arremetió entre maliciosa y retadora. “!Pues nos ayudamos!”. Así se gestan los proyectos en nuestra entidad, por supuesto siempre anteponiendo los intereses y bienestar de los más importantes: nosotros, los tijuanenses.

15.6.07

Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez

Muchos días para las Horas de Junio. Es el Encuentro Hispanoamericano de Escritores que en Hermosillo, Sonora organiza Raúl Acevedo Savín y que se ha ganado muy buena acogida desde hace varios años. ¿El principal motivo? Ese magistral equilibrio que logra entre la formalidad y oficialismo, y el desmadre y la chorcha.

De músicos, poetas y locos, literalmente, es ese evento de escritores. En el encuentro que se organiza en La Paz (“Lunas de Octubre”), se cuenta siempre con la presencia de varios locos, pero finalmente son la dinastía Lizardi o Paco Luna; pero en Hermosillo, me encontré con una buena “mata” de desquiciados, que dimensiona el aspecto lúdico de las jornadas. Locos singulares, geniales los más, incómodos los menos, pero divertidos finalmente. Dicen que el calor los tiene así: “A lo mejor tener sed enloquece al desierto…” dice una canción.

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Tiene un vibra y una esencia “Horas de Junio”, que no se encuentra en la mayoría de los encuentros literarios que se organizan en otras partes del país (por ejemplo, los insípidos que se hacen en Tijuana, por no ir más lejos). Una virtud del mismo, es la gran cantidad de narradores y poetas, distribuidos a lo largo de 30 mesas, sin esquemas rígidos que los acomode por género, edad, residencia o tendencias. Abierto y libre, fluido, con lecturas ágiles. Una característica muy peculiar, es la agrupación tanto de autores jóvenes, medianos y viejos, sin prominencia de unos sobre otros. Las diferencias son casi imperceptibles. Eso no es fácil, en un medio donde siempre habrán de imperar “las capillitas”.
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Pan y circo, como en todo, también lo hay. Ahí es donde entra la parte oficialista. Las lecturas normales a las que acuden unas 30 personas, de repente se convierten en 300. Es lo que pasa en la inauguración formal a cargo del Presidente Municipal y autoridades de cultura y la Universidad. Cada uno lleva a dos reporteros, a un maestro de ceremonias muy engolado, y al séquito de colaboradores a hacer “bola”. Pero el trance pasa, y los poetas recuperan su espacio. La parafernalia de rigor, viene, cumple y se va, tal como debe ser. Por su parte Acevedo Savín, el verdadero orquestador, también toma la palabra, y se nota la sensibilidad neta, la del que sí goza y se conmueve ante el encuentro con las letras.
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Hasta el Subcomandante Marcos pidió leer, según dicen, en “Horas de Junio”. Y lo hizo. Lo que acarreó a otro conglomerado de público. Ya saben, la prominencia de los típicos “rebelditos sin causa”. Y ahí está Marcos, leyendo un extenso texto que va de la subversión al amor, de la ficción al sexo, y hasta de la cursilería: “Cultivo una rosa blanca en junio como en enero… para el amigo sincero...”, y acto seguido le entrega un bonito arreglo floral al poeta homenajeado Ernesto Cardenal. “Qué par de p…”, diría el poeta Paco Luna mofándose de la romántica escena entre el encapuchado y el viejito de la boina. La escena pintoresca se extiende como las largas colas de hombres y mujeres que quieren la foto y el autógrafo con Marcos. Al guerrillero ya ni siquiera hay que solicitárselo, está tan acostumbrado al reflector y el acoso, que basta ponerse a su lado, para posar junto a ti frente a la camarita.
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Folclor y mucha fiesta, eso garantiza la larga vida para las “Horas…”. Mira que leer a 10 metros del mar de Guaymas (sede de la clausura), degustando la cerveza y la mantarraya, le da un gozo mayor al ya de por sí estado enardecido en que los escritores y demás se entregan, como fuente vital de su literatura. Luego de dónde sacar buenas historias, si no es de los deleites, desencuentros, desenfrenos, los afectos y demás, de cada uno de ellos, que ahí se concentran como en una marabunta que vuelve cada Encuentro memorable.


Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez
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¡Ah! Cómo le gusta el teatrito al CECUT. Celebró, así como para cumplir nada más, el Cuarto Foro de Consulta Ciudadana. Lo de “ciudadana” es un decir, la reunión fue de puros funcionarios de puestos prominentes a nivel federal, pero el público general, y hasta la comunidad artística local, brilló por su ausencia. Luego, lo programaron en lunes –precisamente el día en que el Centro Cultural Tijuana permanece cerrado. Las ilustres personalidades que participaron fueron María Teresa Franco, del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura; Juan Torres, del Instituto de Cultura de Tabasco; Gonzalo Rodríguez del INBA; Nora Aguilar, de la SEP; Sergio Ramírez, del Sistema Nacional de Fomento Musical; Alejandro Schwatsz, del Centro Veracruzano de Artes; y, en plan estelar, Teresa Vicencio directora del CECUT.
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De flojera, el encuentro; me dicen los que estuvieron ahí. Las mismas peroratas de siempre. Que la falta de apoyo a la cultura, los dilemas y carencias en torno a las disciplinas artísticas, en fin. Me cuentan, que cada funcionario expuso su ponencia con las posturas y los lugares comunes de siempre, procurando cada uno, cerrar con alguna frase impactante. Me aseguran también, que se notaba a todas luces que los participantes estaban desesperados por terminar con la jornada, más interesados en saber donde continuaría la fiesta en la noche, o en prepararse para ir de compras a San Diego al día siguiente. Evento gris e intrascendente, que, típico, nada más sirvió para que los funcionarios de marras vinieran a pasearse. La conclusión del “importante” foro fue, ¡oh gran descubrimiento!: que existe en nuestro país la necesidad de darle una atención especial a la educación artística.
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Algo debe pasar en el FOCUC (Foro Cultural Ciudadano) que poco a poco ha ido cerrando filas. La agrupación civil que se fundó para fiscalizar la función de las instituciones culturales y sus titulares, con una vocación digamos que democrática e incluyente, como que ha resultado todo lo contrario. Hasta donde sé, primero se separaron del grupo, la actual coordinadora de la Feria del Libro, Aída Méndez; luego la propietaria de un café, Margarita Gónzalez; después, la poeta Elizabeth Cazessus; creo que también Ivonne Arballo, precisamente una de las participativas del foro. Lo más extraño es que he oído expresarse muy mal del foro a los que antes hablaban bondades del mismo. Otras de plano se muestran dolidas, pero no sueltan “prenda” de lo que realmente pasa al interior del grupo. Otros de plano sugieren –pero nada más eso- la imposición y unilateralidad de algún o alguna miembro del FOCUC, que, precisamente se ostenta como “foro ciudadano”. Algo está viciado. Digo, que adentro se den hasta con el más sus miembros, pues allá ellos, pero si su labor de la agrupación hacia afuera poco impacto ha tenido, pues habrá que ir cuestionando su razón de ser.
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Los familiares de Federico Campbell estaban molestos. Eso durante durante el homenaje que se le hizo al escritor tijuanense en la inauguración de la XXV Feria del Libro de Tijuana. Y es que las fallas del sonido fueron insultantes, para los Campbell, que nada más pudieron escuchar el 20 por ciento del discurso pronunciado por el más ilustre de la familia. Decían frustrados: Habrá que esperar otros 25 años para que lo vuelvan a homenajear. Alguien preguntó si le entregarían las llaves de Tijuana, como también se acostumbra en estos casos. No faltó quien aseguró que nomás le dieron una tarjetita con los datos de una cerrajería, y la indicación precisa: “vaya, ahí puede pasar a recoger las llaves de la ciudad”.



MANU CHAO EN TIJUANA
Monumental


Juan Carlos Domínguez

Martes por la noche. Se acaba de ocultar el sol de la de por sí nublada y un tanto fría tarde. La nubosidad cubre el mismo cielo de dos países. De aquel lado, una camioneta de la migra se aposta sigilosa en el conocido anteriormente como “Parque de la Amistad”, un pradito sereno; Estados Unidos que se ve desde el Faro de Playas de Tijuana.
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De este lado, el panorama es diametralmente opuesto. Es la fila de autos varios kilómetros a la redonda, el alboroto que empieza en la Plaza Monumental, la expectativa de ver a un artista provocador y contestatario de ese sistema discriminatorio; es Manu Chao en su reencuentro con Tijuana. En la reiteración de su canto de libertad y tolerancia, precisamente ahí, a unos cuantos metros donde una malla de acero ha cobrado más vidas que el muro de Berlín, según reflexiona el propio Manu:
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“Cantar una canción como ‘Clandestino’ ahí, tendrá un simbolismo más fuerte que en otros lugares. Ese lugar tiene su peso, tiene sus muertes, tiene sus desgracias, tiene su tragedia… y lo tomaremos con todo respeto…”.En efecto, el intérprete franco-español toma el sitio, y con él, un ejército de alrededor de once mil tijuanenses arremetiendo con cantos y ritmos contra la hostilidad de las imposiciones, cualquiera que éstas sean.
¡
Artista provocador
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El espectáculo de Manu Chao empieza desde un día antes del concierto, en una rueda de prensa, a donde acude una veintena de reporteros no solamente de la fuente, sino de información general, incluyendo a corresponsales de medios nacionales, algunos de los cuales no conocen bien a bien la música del cantante. Van más por la postura política que tienen como referencia de Manu. No saben lo que significa su música, o si viene a presentar un nuevo disco. La conferencia de prensa se desarrolla, van diez preguntas y nadie le ha cuestionado por su música o nuevo disco.
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“Sí, es curioso, yo estoy aquí dispuesto a hablar de todo lo que sea. Puedo hablar de amor, de política, pero si empezamos con política, pues es un problema que evidentemente preocupa a todo el mundo”, expresa a ZETA.
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– ¿Cómo equilibras que tu plataforma política no se coma tu parte artística?
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“No lo sé. Yo creo que voy del día a día y tampoco me paso el día entero pensando en política. Tengo mi guitarra, tengo mi música, y evidentemente en ella está un poco reflejado mi entorno. Desgraciadamente, a donde viaje hoy en día por el mundo, nunca he encontrado un lugar donde la gente me diga que está bien y feliz”.
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Las preguntas se suceden en torno a la migración, las opresiones, los gobiernos. Manu señala que hasta en los países que se dicen democráticos existe una dictadura, la del dinero: “Y México no es la excepción”.
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Manu, que ha andando hasta por los barrios más bajos de Tijuana, gozando su plena libertad, hoy, a su regreso, se ha encontrado con los retenes militares, con un tanque de guerra que lo franquea a unos cuantos pasos del escenario donde tocará. Se impacta, pero advierte que eso lo está viendo en todas partes: “Ahora mismo en Barcelona no puedes dar cuatro pasos, está plagada de policías”.
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Libre pensador y abierto a todas las experiencias, Manu es consciente que la militarización es por culpa del narcotráfico, y reflexiona en torno a ello: “Durante años y años y años, hubo una permisividad tan grande que se les ha hecho tan fuerte (a los narcos), que ahora va a ser muy difícil erradicar eso”.
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Vociferar la libertad
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Sin una identidad propiamente, ni modas marcadas, se conglomeran miles en torno a quien pregona por el libre tránsito por la Tierra, por la vida, sin documentos de identificación, sin fronteras. Así aparece Manu Chao en el escenario, con la multiculturalidad reflejada en ritmos energéticos y punzantes, bañando toda la plaza de sus fusiones de salsa, raggae, rock, ska, rai angelino y chanson francesa. Llenándolo de Manu, de su canto, de su grito, que al son de los acordes prende al público, que aun en medio del hacinamiento, se desfoga y van de aquí para allá, cada quien a su modo, lo mismo en un slam, bailando para sí, o simplemente absortos en las verdades que salen de la boca del intérprete.
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Por momentos más roquero y con más guitarras en esta ocasión, Manu ofrece arreglos diferentes para sus emblemas hechos canciones: “Clandestino”, “Desaparecido”, “Lágrimas de Oro”. Cada frase, cada estrofa que aboga y abraza a los errantes, a los sin futuro, a los que cargan la etiqueta de ilegalidad por no sujetarse a las fronteras: “…llevo en el cuerpo una condena que siempre me echa a caminar…”.
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La euforia, el baile y el canto colectivo no cesan, por el contrario, se van cubriendo de los vientos de liberación que arroja Manu hacia el cielo, en el que, con el transcurso de la noche, se van descubriendo las estrellas hasta hace poco muy ocultas.
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Si alguien contribuyó al gran afecto que tiene el intérprete franco-español por esta frontera, es el fallecido músico Luis Güereña. A él le dedica un himno a nuestra ciudad, para muchos no el más digno, pero ciertamente el más honesto: “Welcome to Tijuana”, en esta ocasión a ritmo de baladita. No hay empacho en corear “Tijuana… tequila, sexo y marihuana…”, los únicos incómodos ahora, son los cadetes y policías esparcidos por todas partes.
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El cantante anuncia consignas en contra de George Bush y todos aquellos gobiernos imperialistas. La gente se enardece, agradece que se vocifere así. Un joven abajo juega y baila con unas improvisadas antorchas, otro se sube a bailar al escenario, los guardias intentan bajarlo y Manu arremete contra los de seguridad.
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“Qué sucede en la calle… qué sucede en la calle...”, canta el líder musical seguramente porque afuera, la vida real y cruda continúa. “Tú no tienes la culpa, mi amor, que el mundo sea tan feo…”.
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Del desencanto a la ilusión
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“Se nos ha negado la felicidad. Puedes ser feliz en tu propia vida en un momento dado, pero es una felicidad súper egoísta. Nunca podré ser feliz, pensando que hay tanta gente que no lo es. A veces estoy con mi hijo en la playa y me puedo sentir feliz, pero a los dos días me entra un ansia de pensar en todos mis amigos que siguen en la vida dura del barrio. Tendría que olvidarme de todo para ser feliz, y no puedo…”.
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Manu también le canta al desencanto. Pero también al amor: La atmósfera entonces se torna melancólica y melodiosa, en un vaivén de lucecillas azules y naranjas, celulares y encendedores que anuncian cada uno la existencia de un alma conmovida que asume la poesía de la travesía diaria: “La Despedida”, “Mi Vida”, “Viento”, “Día Luna, Día Pena”, “Si me Dejas Elegir” y hasta la mexicanísima “Volver, Volver”.
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Entre la rebeldía y el amor, el desencanto y la esperanza -esa que Chao ha hecho su estación y en la que en esos momentos están instalados todos, hasta los que nada más van a verlo porque es lo cool-, el cantante mantiene su convicción, aun a pesar de toda la parafernalia que lo rodea últimamente. “Si mantengo la esencia, eso tiene que decirlo la gente, los periodistas, yo no te voy a decir ‘no te preocupes, mantengo la esencia’, porque yo no lo sé. Yo hago mi caminito y cada noche me voy a la cama intentando hacer mi caminito como persona honesta, y busco que no se desvirtúe mucho lo que quiero hacer…”.
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Y sigue siendo él, no hay duda:”Hoy día luna día pena… hoy me levanto sin razón… hoy me levanto y no quiero…”. “Si me das a elegir… entre tú y ese cielo…yo me quedo contigo…”. “Mi vida, lucerito sin vela… mi último refugio, mi última ilusión…”; y la multitud con él, en un frenesí que empieza a llegar a su fin, pero que el público no lo permite; una, dos, tres veces regresa al escenario. En realidad Manu no se quiere ir, le cuesta trabajo. Tijuana, el río de gente, le dan eternidad.
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“La manera más evidente de nunca envejecer es estar ilusionado. Eso es estar siempre joven, estar siempre vivo, y eso es lo que a mí me ayuda mucho en la música. Tengo una pasión tan fuerte con eso que nunca llego a estar cansado. Estar ilusionado es la eterna juventud. Yo veo a maestros de 70 años que tienen esos ojitos de adolescente, que es pura ilusión. O como mi vecina de Galicia, una campesina de 70 años, que le calcularías 15… Me casaría con ella…”.
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Manu Chao es protesta, es rebeldía -hasta de defensor del terrorismo vasco se le ha acusado-, también es pesar, amor o solidaridad. Siembra la semilla y espera la cosecha al final de cada concierto, buscando la aprobación en la luz de la mirada de cada persona: “Eso es suficiente para ver, para entender, para sentir el corazón de esa gente. Te das cuenta que has hecho una buena presentación con esas miradas de agradecimiento; es súper elocuente”.
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Se despide con una gran iluminación encima, pero no es la de los reflectores o juegos de luces, sino la de su público tijuanense que desde ya le pide el reencuentro, muy pronto.
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6.6.07

Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez

No hemos entendido la gravedad del asunto, a veces pienso. Ante el crimen organizado y el narcotráfico desbocados, de repente siento que los medios de comunicación, las autoridades y, la población en general, no han asimilado del todo que el hecho de que la delincuencia organizada sea el tema nacional en estos momentos (quedó atrás el fraude electoral, o temas como la migración, o las revueltas sociales en el sur del país) es una situación sumamente alarmante. Sin embargo, nadie se atrevería a dudar que ahora, como nunca se había visto, el Presidente del país pudiera estar en “la mira” del narco. Las ejecuciones a altos mandos policíacos es apenas un aviso de que se va con todo. Cuando la ferocidad de los cárteles toque a las altas investiduras del poder gubernamental (ya no nada más a las corporaciones policíacas) entonces sí México estará entrando a un caos insostenible.
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Pero sólo son un puñado de gente, los narcotraficantes, afirmó muy consoladoramente Genaro García Luna, nada menos que Secretario de Seguridad Pública Federal. Dijo que más bien hemos mitificado a los narcos, cuando son puras personas sin mucha inteligencia y educación. Y me pregunto ¿Nuestros policías no adolecen acaso de los mismos atributos? ¿Y los mexicanos en general? Más aún, aseguró que si cree que estamos en estado de guerra, por lo menos ésta se está ganando. Yo creo que sí, solamente así se puede explicar que los públicos no dejen de contentarse con el clásico Chivas-América, “Los Cinco Magníficos” o “Juan Querendón”. Además, el gobierno federal está lanzando comerciales muy bonitos, como ese en que una niña que junto con su familia llega a un retén militar y le regala su muñequita a un soldado enternecido. No, pues así sí, cuando menos pensemos ya le habremos ganado la guerra al crimen organizado.
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Recibió un regalo inolvidable el Día del Maestro. Una profesora de edad avanzada, acostumbra a tomar los autobuses turísticos Mexicoach para trasladarse de Tijuana a San Ysidro. Lo hizo el 15 de mayo, se acomodó en el asiento lateral que está atrás del chofer. Ese día, a bordo del camión, estuvo a punto de hacerse acreedora a un obsequio por demás trascendental: Su pase “al otro mundo”. El autobús circulaba por el puente que conduce de Plaza Río hasta Palacio Municipal, cuando de repente sintió un fuerte estruendo tras su cabeza, y un airecillo que le pasó como a diez centímetros de su rostro. Se trababa de un balazo que “alguien” disparó desde la calle, a la altura de donde están los edificios de Infonavit Río. La bala dejó un orificio en la ventana que daba justo en la cabeza de la usuaria. Cabía un dedo pulgar en el agujero. El chofer se paró, lánguido y pálido preguntándole si se encontraba bien. Viajaban ocho pasajeros, entre ellos tres norteamericanos. Superado el susto, el chofer continuó su marcha, y todos tan contentos. Nadie se preocupó por averiguar qué pasó, ni denunciar el hecho. Un balazo a un transporte público y la posibilidad de una tragedia que lamentar, no inmutó a nadie. Ésa sí es cultura de asimilación de la violencia.
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“Nunca pensamos que la inseguridad iba llegar a los payasos, que no le hacemos mal a nadie”, expresó “Dulcerita”, una cómica callejera que junto con sus compañeros vio cómo a su colega el payaso “Flaquín”, lo asaltaron apenas saliendo de su casa en pleno día en una colonia de Tijuana. Le quitaron los 50 pesos que traía para sus taxis, además de estrellarle una piedra en la cabeza, que lo mató.

29.5.07


Cine Mexicano
Patricia Arriaga y su ópera prima

*Juan Carlos Domínguez
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Si pudieras escoger… ¿qué sería lo último que verías?, es la pregunta que hasta ahorita se le ha lanzado a 30 mil espectadores; los que han visto “La Última Mirada”, filme mexicano de reciente estreno.

La película fue escrita, dirigida y producida por Patricia Arraiga, nada menos que hermana del laureado guionista Guillermo Arriaga (“Amores Perros”, “Los Tres Entierros de Melquíades Estrada”, “Babel”). Está basada en los personajes de “La Nao de China”, un cortometraje que la realizadora filmó en 2004.

Rodada en Tequisquiapan y el desierto de Querétaro, “La Última Mirada” plantea dos historias: La de Homero, un pintor español residente en México, que al llegar casi a los 50 años empieza a perder la vista; acepta los devenires del “destino”, como lo plantea el poema “La Nao de China”, del que es admirador, pero se lamenta de que ya no admirará lo que más lo motiva en la vida: la belleza y el arte. Por otra parte, está Mei, una muchacha de 17 años, que llega a una vieja estación de trenes convertida en burdel, donde atiende como sirvienta a los traileros.

“Es hermosa, luminosa, a pesar que los personajes se enfrentan a una situación difícil. Tienen voluntad de salir adelante”, expresa Patricia Arriaga respecto a su ópera prima, que califica de hiperrealista y alejada del común de las películas que actualmente exporta nuestro país.

La cineasta tiene dificultades para explicar de qué trata su obra; le deja al espectador la interpretación, pero infiere que para algunos será una película sobre los espíritus que saben sobrevivir; para otros sobre el destino o la ayuda divina; finalmente sobre la luz, la esperanza, la ceguera o la vida. Una habitación en medio del desierto mexicano, tal vez nos traerá la respuesta acertada, ahí, donde el azar -o lo que sea- hará que se encuentren Homero y Mei.

El filme de Arriaga, que está esterilizado por el actor español Sergi Mateo y la mexicana Marisol Centeno, ha obtenido premios en el Festival Internacional de Cine “Del Público” de Guadalajara, así como el de Mejor Película en festivales de El Cairo y San Francisco. Ahora está preparada para presentarse en Cannes, a pesar de que hace algunos días la directora detallara a ZETA que su filme no tiene cabida para esos circuitos.

“No tiene elementos para festival; los festivales le han asignado a México o América Latina en general el papel de mostrar una realidad muy desesperanzada, y esta película no muestra eso, y por eso no gusta en los circuitos de festivales, ahí buscan propuestas más políticas y menos estéticas”.

– Produces, escribes y diriges “La Última Mirada”, ¿qué implica este trabajo integral?

“Obviamente es muy cómodo poder escribir, dirigir y producir, porque no tienes encima a un director que diga que no le gusta lo que hiciste, porque eres tú mismo. Basta con uno mismo diciéndote adentro todo eso, y te permite hacer un trabajo más personal. Fue mi primera película y realmente me la vi fácil porque no tenía que enfrentarme nada más que conmigo misma. Y obviamente con mis colaboradores”.

– ¿Qué expectativas tienes con ésta, tu primer película, y con el resto de tu carrera?

“Me gustaría que el público se conecte con la película, que realmente pueda tocar a los espectadores a nivel nacional. Y que tenga también distribución internacional, que se pueda ver en otros países, porque al fin y al cabo es otra manera de ver a México, no lo que el cine ha estado mostrando últimamente, que es un poco oscuro y triste, con un panorama poco esperanzador para México”.

– Es obligatorio y será recurrente en tu carrera la referencia a tu apellido, Arriaga…

“Sí… mi ilustre apellido…”, interrumpe. “Pues mira, yo estudié Comunicación, mi hermano también. Llevamos muchos años, yo siendo hermana de Guillermo, y el siendo hermano de Patricia; creo que ya estamos acostumbrados. Me da muchísimo gusto, lo quiero, lo admiro, somos muy cercanos siempre; lee lo que hago, yo leo lo que él hace, nos comentamos y pues sobre todo nos queremos e inventamos historias juntos. Y pues ahí estamos dando la batalla...”.

Patricia Arriaga asegura que contrario a sus colegas mexicanos, ella no tiene la pretensión de irse a Hollywood, quiere demasiado a su país y aquí quiere realizar su trabajo. Contempla que los recientes estímulos fiscales para el cine, por lo menos facilitarán los aspectos de producción, aunque ciertamente en los aspectos de distribución y exhibición se seguirá batallando: “De qué sirve muy linda la producción si nadie quiere distribuir, y no hay pantalla que te aguante”.

Por lo pronto, toda su preocupación es el público, al que quiere tocar con sus imágenes e historia: “Porque es una propuesta diferente de cine, es profundamente conmovedora, garantizo que el espectador no puede adivinar el final, y que van a salir con un espléndido sabor de boca…”.

25.5.07

Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez

El teatro es buena escuela. Ahí está Diego Luna que ha logrado sobresalir grandemente en la actuación. Claro, con un mucho de buena suerte porque tampoco es el gran histrión. Sin embargo, ha dejado claro que no se conforma nada más con el glamour que le provee la fama. Paralelo a su carrera como actor cinematográfico ha emprendido otros proyectos –de la mano de Gael García Bernal-, como la productora independiente Canana, la gira de documentales Ambulante, y su primer película como director, “J.C. Chávez”.
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Pero cayó en la enajenación Diego Luna. Se le nota. De entrada, él mismo lo confesó: si ahora quiso dirigir es que ya estaba un tanto harto de actuar para distintas películas en las que simplemente es un “contratado”. El desencanto pues. Durante la rueda de prensa que el domingo pasado dio en Tijuana para promocionar su filme, el fotógrafo de un diario local me comentaba que batalló mucho para captar una imagen donde Diego Luna se pareciera a Diego Luna. Cierto, en todas las imágenes del actor que se han visto por estos días en los periódicos (y viéndolo de cerca personalmente), no solamente se nota el cansancio y la extrema delgadez del artista, sino las marcas de una vejez prematura, y el aspecto y la mirada de quien por un buen rato no se ha “bajado” del ajetreo del show bussines y sus bondades.
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El sentido crítico y su postura desenfadada, no obstante, son las características que mantiene Luna y que hacen que se le pueda medir con otro rasero a la hora de incrustarlo dentro del actual panorama del espectáculo. A propósito de su documental, que gracias al arrastre de su nombre (como firma registrada) podrá ser visto por la nueva generación (aunque no conozcan a J.C. Chávez), Diego pronunció una sentencia que se aplica muy bien a los actuales públicos, y a la actitud de estos ante la vida en general: “La juventud ahora es como una población flotante: No sabe a dónde ir”.
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El teatro tijuanense... uf… qué bonito! Pues déjenme decirles que yo lo desacredito sin ningún empacho. Es muy malo en general. Y no me digan que yo soy un aguafiestas porque para denostarse entre ellos solitos se bastan. El teatro regional sigue siendo muy domestico y oportunista. Sobreviven los teatreros impartiendo talleres (con que tal desfachatez cuando muchos distan de una cabal preparación), contando cuentos, montando obras escolares que les asegure “la venta” cautiva”, promoviéndose entre ellos en columnas o con seudo críticos, y en fin. No se necesita más que ver el título de algunas de las obras actualmente en cartelera, para darse cuenta que sus hacedores se van por lo facilote, tienen poca ambición de innovar: “Cazador de gringos”, “Aguacaliente: La Magia de una leyenda”, “Un sueño para vivir” (historia de niñas que quieren ser modelos). Pero qué se puede esperar, si hasta nuestra gloria regional, y casi nacional (fue el primer mexicano en ganar el Premio Tirso de Molina), Hugo Salcedo, cayó en el más descarado oportunismo, al montar, hace años, nada más y nada menos que “Selena: La Reina del Tex Mex”. Ese es nuestro teatro. Salvo honrosas excepciones, que, por desgracia, a veces no están en los foros de rigor.
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Teatro lamentable el del espectáculo diario, que pone de evidencia nuestra carencia de auténticos ídolos. Ejemplo: Los periódicos locales han seguido a pie puntillas los preparativos del “magno” concierto de Alejandro Fernández. Día a día nos dicen la cantidad de boletos que van vendidos (algunos hasta de 2, 500 pesos), la cantidad de personas que meterán: 15 mil, dicen que será un espectáculo como se ve en Viña del Mar, Madrid o Buenos Aires; aquí, en el Estado Calimax. 200 elementos de seguridad privada cuidarán al heredero de Vicente Fernández. Y el Gobierno del Estado le asignará a 50 agentes ministeriales, que al cabo ahorita Tijuana no necesita de tanta seguridad en sus calles ¿cierto?

22.5.07



Diego Luna director de "J.C. Chávez"

De la gloria a la caída…

*Juan Carlos Domínguez

La historia de veneración hacia el boxeador Julio César Chávez, toca desde al ex Presidente Carlos Salinas de Gortari, hasta un taxista de Culiacán, pasando por ese prisma el actor Diego Luna.

La figura del ídolo boxístico fue lo suficientemente motivadora como para que el famoso protagonista de “Y tu Mamá También” se decidiera a debutar como director de cine, y más que eso, como documentalista. La película “J. C. Chávez. El Último Héroe Mexicano”, fue presentada mundialmente en el Festival de Cine de Tribeca, en Nueva York. Este viernes será estrenada en 70 salas de nuestro país.

Julio César Chávez representa para Diego Luna una personalidad muy importante de su niñez y adolescencia, a la que les brindó felicidad y triunfos, al igual que al resto de los mexicanos, asegura. Cifras impresionantes como 108 triunfos, 89 de ellos seguiditos, así como 87 nocauts en 14 años ininterrumpidos, hacen considerar a Luna que Chávez fue el mejor y que es muy difícil que su historia se vuelva a repetir.

“J.C. Chávez” recrea la trayectoria, triunfos y sinsabores en la vida del campeón, mas el ahora director, asegura que su filme no es nada más para adularlo, sino que también expone sus miedos y anhelos; valores universales que por lo tanto, más que hablar de un personaje en sí, nos presenta una visión de nosotros mismos, de nuestro pueblo.

Una premisa muy importante que plantea Diego Luna y su película, es el paralelismo que existe entre la carrera de Julio César Chávez y la historia reciente de México. “Fue muy grueso darme cuenta que la primera pelea que perdió Julio César fue en 1994, que es cuando empezó el levantamiento de Chiapas, el asesinato de Colosio, la crisis económica, muchos asesinatos en nuestras narices, el país se salió de control…”, rememora el actor.

Aunque resalta la casta de su ídolo: “Pero a los pocos meses se volvió a parar en un ring contra el mismo tipo (Frankie Randall) y recuperó su cinturón y todo, y México hasta la fecha no se ha recuperado. Es muy importante darnos cuenta lo necesitados que estamos de figuras como Julio César, que por mucho es el más importante y así como lo festejamos, luego se nos olvidó. Tiene 44 años y podríamos seguirlo festejando”.

– Nos queda clarísimo que el documental nace de una convicción muy personal tuya, y calificas a Chávez como “el último héroe mexicano”, pero ¿qué tan seguro estabas de que el resto de los mexicanos compartían tu misma devoción?, cuestiona ZETA a Luna.

“Pues el dato que me dio Fernando Beltrán (ex manejador) me lo aclara por completo: 136 mil personas pagaron por verlo en un estadio, y era por ver una cosita de este tamaño allá, era por sentirse parte de algo. El calibre de los entrevistados me hace saber que J.C. Chávez es una persona que ha generado muchísimo; muchísimas emociones, mucho respeto entre el público, tenemos desde un ex presidente hasta un taxista de Culiacán, que hablan en esta película. Es un rango enorme el que cubre, y toda esa gente aceptó porque querían hablar de Julio, tenían algo que decir de esa época y de lo que generaba”.

Diego Luna asegura jocosamente que Chávez nunca intentó agredirlo, cuando se le cuestiona si en alguna parte del documental se hace alusión a la fama de golpeador de mujeres que también tiene el ex boxeador sinaloense. Pero evitó abordar las relaciones amorosas del pugilista: “Yo siempre digo que todos tenemos monstruos, muchos tenemos un cachito del demonio adentro, eso es un hecho, nada más que de los dentistas nadie escribe, ni de los cirujanos, pero quién sabe qué harán con los bisturís. A veces es bien gacho cómo te juzgan cuando estás de este lado, porque a uno lo deberían juzgar por lo que hace profesionalmente y por lo que le entregas a la gente. Todos cometemos errores, muchos, y yo creo que lo bonito de la película es que al final entiendes cuál es la magia que generaba Julio César, cuáles son sus grandes méritos y cuáles también sus grandes errores. En eso sí somos bastante objetivos con esta película”.

Luna refiere que lo más difícil de ser director de cine es el tener que desechar material. De 150 horas de rodaje, finalmente tuvo que dejar sólo una hora y media. El filme presenta incluso la más reciente entrevista hecha a Chávez hace apenas tres meses, la que, dijo, vino a darle un giro inesperado y a redondear su trabajo.

“Seguramente omití 200 detalles que a ustedes les parecerían más importantes, porque estoy hablando de una persona que significa algo para todos. Lo que van a ver es mi punto de vista, y es lo más honesto que puedo hacer. Yo te puedo decir que de todo lo que me enteré, de todo lo que conocí, esto fue lo que más me interesó. Para mí fue un gran chance hablar en general del ser humano y utilizar el box como un medio para hablar de todos, ese es el valor y fuerza de la película. Habla sobre el comportamiento humano; punto”.

Se necesita mucha madurez para ver una película que hable sobre la propia vida de uno, sentencia Diego Luna, y Julio César Chávez estuvo a la altura de la circunstancia cuando le tocó ver el filme, en su casa en Tijuana. El actor, ahora cineasta, describe el estado anímico por el que pasó el multicampeón hoy convertido en simple espectador: “Abre la película con la gloria y las grandes hazañas y los números, te hablan los personajes de las cualidades de Julio; él estaba feliz y me decía: ‘¡Qué peliculón, mi Diego… qué peliculón mi Diego…!’. Y de repente el momento reflexivo, y la caída, y se hace un silencio rotundo, vi a Julio muy conmovido: ‘¡Cómo fue… qué bárbaro…!’ y ya no me volteaba a ver.

“Sí le iba costando trabajo digerirlo, pero al final me dijo ‘está muy bonita, mi Diego’. Yo nunca había oído decir al campeón ‘bonito’, es una palabra que no te imaginas que salga de la boca de Julio César Chávez…”.

J. C. Chávez
Director: Diego Luna
Productores: Pablo Cruz, Diego Luna y Gael García Bernal
Guión: Diego Luna
Montaje: Mariana Rodríguez
Fotografía: Carlos Arango
Música original: Alejandro Castaños, Gigante de América, Molotov
Entrevistados: Julio César Chávez, J.C. Chávez Jr., Mike Tyson, Bob Arum, Ana Guevara, Óscar de la Hoya, Fernando Beltrán, Carlos alinas de Gortari, Don King.Formato: 35 mm.Año de producción: 2006




15.5.07

Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez


“El estado precioso”, así es conocido ahora, por sus propios habitantes, Puebla. Ya ven cómo somos, a todo le encontramos gracia, y los poblanos se jactan de la fama que ha obtenido su entidad, gracias al más notable de sus personajes, Mario Marín. El ilustre gobernador que se ha sumado a nuestra Historia Nacional, nos está costando caro –bueno, no sé si a los contribuyentes mexicanos en general o nada más a sus coterráneos- pero el susodicho ha gastado cantidades millonarias en la publicidad gubernamental de sus obras. Me recordó los derroches que por estilo hacen nuestras autoridades bajacalifornianas, con fines también no tan loables.
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Qué crecidita y lucidora se ve ahora Puebla. Su arqueología y monumentos parecieran ser ahora los menos importantes. La capital, de más de dos millones de habitantes, es ya una metrópolis con mucho tráfico y caos. Lo que más sorprende a los que por varios años la han visitado, es la existencia de grandes centros comerciales, muchos antros nuevos, agencias de autos de súper lujo –que casi nadie compra, porque de hecho ni hay empleos-, lo que evidencia la gran inversión y capital que está generando. En Puebla no se habla mucho del narcotráfico, no está desatada la violencia (la peor amenaza la representa el cacicazgo, que sí, todavía existe en muchísimas partes del país), pero es obvio el gran lavado de dinero que se está haciendo en esa ciudad (Puebla sólo tiene dos ciudades grandes, lo demás son pueblos). Habrá que ver cómo se desarrolla su futuro inmediato, ahora que los cárteles están extendiendo sus campos de batalla.
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El periodismo poblano es dinámico. Existe una buena cantidad de periódicos y muchos de ellos combativos. El gobernador Marín, supongo, les da material de sobra para ello. Allá se festejó el Primer Encuentro de Periodismo “Puebla en su tinta, Mediósfera y Academia”. Se expusieron los eternos dilemas del oficio y, por supuesto, la censura y agresión a los periodistas. Reporteros de publicaciones como El Mañana, de Tamaulipas; Etiqueta Negra de Perú, Gatopardo, ZETA de Tijuana, el Norte de Monterrey, y medios de Guerrero, expusieron sus experiencias de censura y agresión, por parte del poder y el narcotráfico. Los colegas poblanos se siguen asombrando de ese tipo de hechos, que, por desgracia, tienden a intensificarse en todo el país.
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Que se vayan a Reforma y ahí desfilen encuerados!, para que se acabe el morbo; gritó un anciano desde varios kilómetros de distancia del Zócalo, en donde 18 mil chilangos se encueraron el pasado domingo. Aquello parecía más bien una convención gay –que siempre aprovechan cualquier motivo para deschongarse-, donde predominaron los hombres y, lamentablemente pocas mujeres. La ocasión, sirvió, como era de esperarse, para el mero relajo, que tan bien se nos da, y las típicas protestas insustanciales. Mientras el fotógrafo Spencer Tunick se esmeraba en sacar las mejores tomas, los nudistas se afanaban en sus consignas absurdas: ¡El pueblo encuerado… será fotografiado… el pueblo encuerado… será fotografiado!. Los que no alcanzaron a entrar, igual manifestaban su inconformidad: ¡Foto por foto… desnudo por desnudo… Foto por foto… desnudo por desnudo!”. El espectáculo de repente no era tan estético, sobre todo cuando los encuerados celulosos tenían que correr a los baños portátiles –ya desbordados- a desfogar sus necesidades. Todos se quitaban la ropa, mientras otros mexicanos, ahí cerquita, en Garibaldi, La Alameda o la Merced, también eran despojados –del dinero, o lo que trajeran puesto- con los asaltos violentos que diariamente se registran en la gran urbe, y de los que no se emiten estadísticas certeras. Ya no es noticia. Spencer dijo que ahí, en el Zócalo de la Ciudad de México, estaba reflejada toda Latinoamérica. ¿Así estaremos todos? Caray, pues qué continente tenemos.
Fermín Muguruza
Esencia clásica del reggae


* Juan Carlos Domínguez

Tijuana se incrusta en la gira Talka Tour 2007 que arrancara en París, pasando por Barcelona y Girona, entre otras plazas en Europa y que en una especie como de suerte, contempla el Multikulti de esta ciudad. Estamos hablando de la serie de presentaciones de Fermín Muguruza, una autoridad en el ámbito del reggae y el ska.

El músico y productor vasco tiene en su haber 18 discos a lo largo de diferentes agrupaciones y en solitario. Para algunos más ubicable como integrante de Negu Gorriak o Kortaku, además de su protagonismo como activista social, bandera que enarbola en su música.

Fermín se había despedido del escenario hace tres años, al lado de Manu Chao y Radio Bemba, sin embargo, tiempo después hizo alguna reaparición efímera bajo el nombre de Kontrabanda y varias más con identidades casi clandestinas: DJ Laia, FM Trío Akusticoa, Basque FIRE Department.

Hace apenas unos meses que Muguruza lanzó al mundo su nueva aportación artística: “Euskal Herria Jamaica Clash”, disco grabado en los estudios Tuff Gong y Big Yard de Kingston, Jamaica. En la producción, el intérprete se hace acompañar de una banda que los conocedores del género catalogan de inimitable e irrepetible: Afro-Basque FIRE Brigada, conformada por 13 músicos, entre vascos, jamaicanos y cubanos.

La nueva alineación, entonces, no es poca cosa: Mikel Abrego, Sorkun, DZ, Sabih Solano, Oskar Benas, Jon Elizalde, Fino, Víctor Navarrete, Leo Rodríguez, Stephanie Wallace y Anthony B., quienes con sus acordes y coros redimensionan la intensidad del reencuentro musical con Muguruza.

La nueva producción del vasco, firmado por el sello independiente HOME Records, retoma la esencia clásica del reggae con una fuerte amalgama mestiza que nos conduce por los sonidos del rock, el hip-hop y el sonido de la trikitixa. Ideológicamente, el disco también fija firmemente una postura esperanzadora en torno al futuro inmediato del País Vasco.

La gira iniciada en Europa continuará en La Habana, Cuba y en la Ciudad de México, en pleno Zócalo, dentro del Festival Ollinkan de las Culturas de Resistencia. De hecho, la presentación en nuestra frontera para el miércoles 16 de mayo, fue un “hueco” entre las demás fechas, que se aprovechó para que sus seguidores tijuanenses no se pierdan el canto de sueños, esperanza, raíces y reggae que se concentra en su nuevo disco, y en el resto del repertorio de este músico que lleva más de dos décadas en la escena.

Por otra parte, no es fortuito que Fermín Muguruza acceda a incluir como un plus sus presentaciones en Tijuana. Su relación y empatía con esta tierra data de hace más de 11 años, cuando aquel fue el productor del disco “Transgresores de la Ley”, de Tijuana No. Además de la entrañable amistad con Alex Zúñiga, ex integrante de ese grupo y encargado del Multikulti, éste refiere el talento y la disciplina impecable del que rebautizaron como “Sargento Muguruza”.

Para los fieles seguidores será un reencuentro inigualable, para la nueva generación, un descubrimiento de cepa.

10.5.07

Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez
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Un alcalde a punto de derrumbarse junto con su departamento. Bueno, aún le faltaba un rato para llegar a la Presidencia Municipal, pero la fortuna del destino ya había tocado a Jesús González Reyes. Digan si no, de inquilino denostado de los Condominios del Panamericano, pasó a ocupar la “salota” del Ayuntamiento, y de ahí, residencia en Coronado. Tijuana sigue dando muestras de su generosidad.
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Los animales del Alcalde cómo estarán. Me refiero al edil con licencia, ahora candidato a la gubernatura Jorge Hank Rhon. Me acuerdo de él a propósito del legendario grupo Rolling Stones. Sí, ahora que una sociedad protectora de animales le solicita no presentarse en el Hipódromo de Belgrado, Serbia. Por aquello de que el ruido les provoca stress y angustia a los caballos, y se hace necesario drogarlos. Qué dirán los pobres equinos, leones, osos y caballos, que aparte de soportar los conciertos populacheros que se organizan en el Hipódromo, de vez en vez, tienen que sufrir la aglomeración, el jolgorio, y los gritos cuando se celebra un mitin priísta ahí (léase las campañas de Roberto Madrazo, Jorge Hank y similares). Refieren los protestantes en Servia, que los animales también se ponen mal con las vibraciones. Imagínense que devastadoras pueden ser para los animales las “vibras” despedidas por la “ola roja”. Mientras que la sociedad protectora de animales en Tijuana, se conforma con esterilizar perritos y gatitos.
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El Presidente Municipal retó a los periodistas. A que le ganarán en una “cascarita” de fútbol. Mientras miles de trabajadores se manifestaban por la carestía de la vida y en pro de sus derechos, Kurt Honold y sus funcionarios, disfrutaron el día de asueto (¿necesitarán de un día festivo para echar la “chorcha”?) dándole a la patada con los reporteros. Ese es nuestro llamativo Alcalde, el mismo que le da por el “bailongo”, que sale a bolearse los zapatos y a darle las gracias a la Virgencita, y ahora tiene la ocurrencia de sustituir el monumento de “las tijeras”, por un “Ángel de la Independencia”, que porque ahí festejan “todos” los tijuanenses los triunfos de la Selección Mexicana. Yo creo que el empresario tijuanense quiere perpetuarse, si Kiko Vega lo hizo con el Reloj Monumental tipo arcos de McDonalds, el quiere hacer lo propio con su angelito.
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¡Ah qué considerados son nuestros empresarios! En un sondeo realizado por un diario local, en el que los comerciantes locales expusieron qué le pedirían a nuestros próximos gobernantes, éstos expusieron que, al Gobernador le solicitarían, primeramente, mayor impulso al sector comercial y turístico. En segundo término, que sus intereses sean avalados por la autoridad estatal, es decir, que les hagan el “paro” a la hora de pedirle cosas a la Federación. Y como tercera preocupación plantearon que haya mayor justicia y seguridad pública. Respecto a las peticiones que le harían al que será el próximo Presidente Municipal, de entrada le solicitarían que quiten a algunos cuantos vendedores ambulantes –que tanto merca a sus arcas-, una segunda preocupación es la seguridad pública –sí, pero que antes quiten a los vendedores, repito- y en tercer término, que haya en las oficinas de gobierno una ventanilla especial que les agilice sus trámites. Está clarísimo cuáles son las mayores preocupaciones de los empresarios tijuanenses. Está claro que no es la misma que la del resto de los tijuanenses. Mientras, junto a esta nota de la primera plana de ese diario, arriba aparecía otra que a la letra decía: “Pega la ola violenta: van seis ejecutados”, en un solo fin de semana.
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¿Y ahora qué? Si ya tuvimos de Presidente Municipal a un cholo nacote, luego a un cínico, y ahora a un payaso, ¿qué sigue? Me come la curiosidad.
Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez

Hasta a mí me enternecieron. Ahora sí se volaron la barda con los anuncios que le hicieron al candidato Jorge Astiazarán.
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Pero para escenas de ensueño, las de los panistas, durante sus elecciones internas del domingo pasado. Todo era fraternidad y bienaventuranza. Los candidatos saludaban con sonrisa de oreja a oreja, y buscaban la foto al lado del simpatizante más desvalido. El ambiente era de fiesta, entre hot dogs, tacos, hamburguesas, sodas, y hasta “brincolín”. Era el panorama paradisíaco, como para exorcizar al “enemigo que está afuera” que tanto pregonan.
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Quisieron irse con todo los del PAN. Llegaron como marabunta, políticos y familias, aspirantes y suspirantes. Que no se les quedara ningún voto fuera. Hicieron salir hasta a los enfermos para que fueran a votar. Se vio a algunos llegar en sillas de ruedas. Por poco y hasta a Don Salvador Rosas Magallón hacen regresar.
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Pero, pues hasta en el cielo hay niveles, clases. Y los Magallones –conocidos ya por muchos como los ‘ma-agandallones’, no podían faltar. Yendo y viniendo con el envanecimiento que los caracteriza. Sintiéndose la encarnación viva de los postulados del partido. Y tras de ellos el séquito de plebeyos que aspira a ingresar a la nobleza celeste.
*
¿Coincidencia o mera naturaleza triunfadora? El caso es que de entre todos los candidatos, a los que por momentos les traicionó la altivez durante la jornada, fue precisamente a José Guadalupe Osuna Millán y a Jorge Ramos, los candidatos ganadores –porque ese cuento de que ‘los que ganamos fuimos todos los panistas’ que se lo crean ellos-, que a diferencia del resto de sus contrincantes y de las personas en general, se hicieron los occisos y no se formaron en la fila de dos horas para votar. Kiko Vega andaba haciendo lo mismo, pero un oportuno consejo al oído o el mero instinto le hicieron recordar que era el candidato de la sonrisa y las buenas maneras, y ahí va pa´tras: “¡Él sí hace cola!”, presumió alguien. Y vaya que seguirá haciéndola.
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La fiesta y el jolgorio no tenían para cuándo. El día era soleado y jubiloso. Mas la hora de la verdad se iba acercando. Entonces sí, los nervios no opacaron pero sí le pusieron adrenalina al día. La incertidumbre empezó a dibujarse en los rostros de algunos. Por desgracia no todos caben en la gran arca del presupuesto oficial. Son casi mil 400 panistas. Así, mientras unos hacían planes y negociaban puestos públicos, otros ya empezaban a contemplar opciones para emplearse, a partir del lunes, en actividades más mundanas que la nómina gubernamental.
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Mas todos tienen su corazoncito, no nada más los políticos que aspiran al puesto inmediato. Están los meros simpatizantes, esperando el día de lograr su afiliación al partido. Los chamacos, esperando cumplir la mayoría de edad para ingresar a la cúpula blanquiazul. Y las mujeres, las más jóvenes y lucidoras, pavoneándose entre tantos promisorios caballeros de la política, porque las hay, claro que sí, que sueñan, literalmente, con un príncipe azul: un galán panista con todo el futuro por delante. O por lo menos por los próximos tres o seis años.-

AGRESORES
Lágrimas, Sudor y Sangre


* Juan Carlos Dominguez
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Aunque con un origen oscuro, fueron bien bautizados. Se amparan en una trayectoria rociada con agua bendita, pese a su naturaleza contestataria. Hablamos hasta aquí del grupo Mercado Negro, pioneros del punk rock tijuanense. Desde el año 2005, la vuelta a la raíz se llama Agresores.

Conformado por el guitarrista Jorge Jiménez (ex Tijuana No), Luis “Anahuac” Sandez (ex Liberated Youth y Samadhi) en voz y percusiones, además de los hermanos Martín y Jesús Hernández (ex Mercado Negro), bajista y baterista, respectivamente, el grupo nace tras el homenaje póstumo rendido al músico Luis Güereña. Con ello, llega un período de intensa actividad de presentaciones para el “naciente” grupo, aunado a la composición de canciones, todo a lo largo de 2005. En 2006 entran al estudio de grabación para empezar la ardua labor -y a veces heroica- de producir el disco debut “Tixuanarkía”.

En dos meses tuvieron listo el material, lo llevaron a Los Ángeles, California para ser masterizado nada menos que por John X (Rolling Stones, David Bowie, Joe Strummer, Whitesnake), quien los llama al auto juicio, de tal forma que lo que pudo ser un golpe al ego para los músicos tijuanenses, se convierte en una lección de honestidad. El disco estaba muy bien técnica e interpretativamente, pero algo apresurado; se notaba la urgencia por grabar. El resultado: seis meses más para volver a masterizar, atendiendo a la precisión y tacto para cada instrumento, para cada sonido. Finalmente, quedó un álbum que regresa a los orígenes, a la filosofía y esencia del punk rock, una vuelta de tuerca al panorama actual: “¡Porque si Panda es punk rock, entonces yo soy el vómito del diablo o el Anticristo!”, grita una voz no identificada del grupo.

La energía y contundencia del género se centra en la música de los 12 temas de “Tixuanarkía”, líricas que concentran la visión de Agresores frente al mundo actual de sometimientos, abusos de poder, desencanto y anarquía. Títulos como “Dime”, “Alerta Roja”, “Tomando Vidas”, “Ciegos”, “Tixuanarkía” y, con mención especial, “Sangre”, melodía de soberbia factura.

La propia trayectoria de los integrantes de Agresores le imprime de por sí un sello de calidad al disco, que se vio enriquecido, casi fortuitamente, con las colaboraciones de Rocco (Maldita Vecindad), el violinista Don Clemente Zúñiga y el sui generis intérprete español Albert Plá, quién un día se apareció en el estudio de los hermanos Hernández, sin conocer éstos la estatura artística del susodicho.

El disco grabado de forma independiente, costó lágrimas, sudor y sangre, asegura quizás de forma dramática el baterista Martín Hernández, quien está a punto de un grito de “Auxilio, ¡quedamos quebrados!”, refiere. Mas, por otro lado, no se han querido valer de artimañas publicitarias o amparándose en glorias pasadas. Van de cero. En el proceso han tenido que tocar mucho, y gratis, abrir para grupos que no se lo merecen.

“El proyecto de Agresores no es una cuestión pretenciosa o apantalladora. Las cosas se dan por sí solas. La propuesta es real, es auténtica…”.

Aquí andan, pues, los Agresores enraizados en su género, bien puestos a enfrentar quizás la denostación o menosprecio que su naturaleza les ha hecho ganarse una que otra vez. Habrá que escuchar “Tixuanarkía” para avalar la sentencia de Hernández: “Minimizarnos en este momento, es como blasfemar…”.