4.9.06




Ante protesta de perredistas

Exagerada seguridad con Fox

La Universidad Autónoma de Baja California (UABC) fue tomada de tal forma por el Presidente Vicente Fox y agentes del Estado Mayor Presidencial que, literalmente, había que bajarse los pantalones para poder ingresar a ella.

Juan Carlos Domínguez

Tan pusilánime fue la visita del Jefe de la Nación como exagerada fue la parafernalia desplegada para resguardar los territorios universitarios y proteger a Fox de los previsibles actos de protesta ante la crisis post electoral.

Fox llegó arrasando, con un inusitado dispositivo de seguridad, excesivo e intimidatorio. El tráfico fue interrumpido desde el complejo donde se encuentran los estudios de Síntesis Televisión, es decir, a casi un kilómetro del Centro de Alto Rendimiento, donde se realizaría el primer acto del día. Sólo se les permitía el acceso a la prensa, invitados especiales y ancianos que recogerían su cheque de apoyo, y eso tras varios filtros de revisión, esculcando bolsas, mochilas, echándole un vistazo a los apuntes de reporteros y hasta calculando la densidad del liquido en aquellos que traían algún bote de agua.

Un fotógrafo del Periódico Frontera, un funcionario de comunicación social del Gobierno del Estado, fueron algunos de los que tuvieron que bajarse los pantalones para poder traspasar los varios filtros instalados en la UABC. Una conductora de noticias se resistió a una revisión corporal más detallada. Pero también las personas de la tercera edad, algo así como los festejados de la tarde, hubieron de pasar por la misma auscultación.

Mientras un reducido grupo de simpatizantes perredistas hacían plantón a la entrada del Circuito Principal de acceso al campus universitario, estudiantes y maestros tenían que dar mil explicaciones para que se le permitiera el paso. Si el aspecto del visitante no era muy confiable, a los ojos de los guardias, definitivamente se prohibía el paso originando toda suerte de protestas.

Si Vicente Fox arribó a la UABC en helicóptero, el Presidente Municipal de Tijuana, Jorge Hank Rhon tuvo que hacerlo como cualquier cristiano, en camioneta Mercedes Benz, eso sí, pero con los mismos trámites de acceso que sus guaruras no pudieron traspasar y quienes, despreciados, tuvieron que irse a comer algo y ‘hacer tiempo’ al Carls Juniors que se encuentra enfrente.

El primer acto que el Presidente Fox presidió en la Universidad, fue el de entrega de apoyos a personas de la tercera edad. ‘Estoy muy contento de esta visita a Baja California’, expresó Fox, agradeció a Eugenio –así en plan coloquial- y al Presidente Municipal –así, sin siquiera mencionar su nombre–.

El discurso foxiano se centró en dar datos y cifras de cómo su gestión ha ayudado a los ancianos, a través de programas como Fonahpo, el Seguro Social Popular y de Jubilación, aprovechando todo ello para resaltar, algo vedadamente, el clima de democracia en que se enmarcan estos proyectos. “Aquí en esta tierra las y los bajacalifornianos han sido defensores, constructores del México libre y soberano que hoy tenemos, de este México democrático, de igualdad, de equidad y justicia, y de instituciones”.

Aseguró que los programas de asistencia social continuarán, apostando por la continuidad de su régimen panista, pero sin ser tan obvio. “El siguiente Presidente de la Republica seguramente va a llevarlos a cobertura total para que nuestro país sea uno de los primeros con una cobertura total de asistencia social”.

En su perorata Vicente Fox hizo alarde de su humorismo, pronunció en forma de silbido el nombre de su pueblo San Pancho, bajó del estrado a abrazar a un anciano (¡vente para darte un abrazo!, ¡qué emoción!… ¡qué bonito!, expresaría) y hasta se dio el lujo de citar –sin equivocarse– al escritor Víctor Hugo.

Fox continuó agobiando con datos y cifras, y evidenciando en cada oportunidad el transfondo de su justificatorio discurso: “La democracia que hemos conquistado en México sigue dando frutos...”

El presidente y el séquito de funcionarios se retiró a la comida privada con los empresarios locales, y los viejitos tijuanenses se quedaron haciéndose bolas, con todo y los achaques que algunos ya cargaban desde temprana hora, en una sesión desordenada de hacer filas dependiendo de la colonia a la que pertenecían y así poder recoger su cheque de mil 500 pesos.

Somos una universidad relajada…”

Para pasar al segundo acto en las instalaciones en la UABC, -entrega de los Premios SEP-ANUIES- a la prensa se le trasladó en camionetas pánel en un campus universitario que, con sus estudiantes relegados, lucía desértica, vacía, impecable y apacible, tal como el Presidente Fox en su fantasioso análisis de su gestión piensa que dejará el país.

Nuevamente la inconformidad de los reporteros se hizo presente ante los meticulosos procesos de ingreso, en el que incluso se pedía a las reporteras dejaran sus bolsos, así justificaran que ahí traían sus instrumentos de trabajo. “No voy a dejar mi bolsa… están pero bien…”, expresaría la conductora Roxana Di Carlo. “Qué risa me da esto…” refrendaría Adriana Rodríguez de Telemundo.

Los mismos empleados y académicos de la UABC se quejaron del mismo trato por el que hubieron de pasar al ingresar a temprana hora. “Nosotros también sufrimos, Y somos una universidad ‘relajada’’’.

Incluso David Piñera, el historiador más venerado en la UABC, pasó un duro trance para que se le permitiera el ingreso. Un fotógrafo que tomaba la imagen del hecho fue regañado e “invitado”, por parte de un miembro de la seguridad presidencial, a que borrara la foto.

En la ceremonia de la entrega de los premios ANUIES, el Rector Alejandro Mungaray y demás autoridades universitarias, en una larga intervención recitaron todos los logros que la Máxima Casa de Estudios ha tenido en los últimos años. Afuera, en el Centro Comunitario, un agente del Estado Mayor Presidencial se mataba el hastío viendo y hasta desprendiendo la pistolita que más le gustó de una pieza artística de Daniel Ruanova que integra todo tipo de armas de plástico.

Las autoridades gubernamentales y universitarias, continuaron presidiendo el protocolo, en un estrado donde se tejían distintos estados de ánimo determinado por el nivel de gobierno que se representaba. Un Vicente Fox dicharachero y sonriente, como habitante de un mundo límbico, Eugenio Elorduy, petulante y con aires de autosuficiencia, orgulloso de la mano de Fox, y un Jorge Hank desgarbado, incómodo, ignorado, y con un semblante de desamparado que se fue intensificando.

“Ésta es una Universidad de todos y no sólo de los universitarios”, decía el Rector Mungaray, a pesar de los 15 mil estudiantes a los que se les cancelaron las clases con toda suerte de justificaciones. Elorduy fue todavía más contradictorio, dijo que ahí, en las aulas cimarronas, toda preparación académica llevaba implícita una vocación democrática.

Para beneplácito de los que se cansan pronto con la solemnidad, volvió hacer su aparición Vicente Fox en el estrado. “Disculpen, no estaba preparado para hablar con ustedes, pero no me pude resistir las ganas…”

Y su intervención fue para atiborrar de programas y cifras que a lo largo de todo el sexenio ha venido repitiendo su secretario de Educación. Más allá de impresionar con cifras, nuevamente el discurso foxiano tocaba vedadamente el tema electoral. “La educación ha sido herramienta fundamental para la transformación… De paz, tranquilidad y para vivir en armonía…”

Y para cerrar con broche de oro remató en su peculiar estilo “No me voy a despedir, ya le prometí al gobernador regresar dos o tres veces más… Aquí me lleno de energía, con gente que no habla mucho pero hace mucho”. Cínico o muy desenfadado al grado del enternecimiento, todavía sentenció “y les aseguro que el 30 de noviembre a las 10 de la noche voy a estar trabajando, e igual así como empecé así me voy a retirar, yendo a la Villa a darle gracias a la Virgencita de Guadalupe”.

“La Universidad no es de Fox ni de sus bufones...”

Los helicópteros presidenciales se elevaban por los mágicos cielos de Foxilandia, cuando estudiantes de la Escuela de Humanidades alegaban con algunas autoridades universitarias.
“¡La universidad es de los estudiantes, no de los gobernantes…!, ¡la universidad es de los estudiantes… no de lo gobernantes…!”, eran los estudiantes de aspecto hippioso los que lanzaban el grito. “!Ni a Fox ni a sus bufones les pertenecen nuestros salones…! ¡Ni a Fox ni a sus bufones les pertenecen nuestros salones…!”, protestaban aquéllos, mientras pasaban estudiantes trajeados de negro y veían con desprecio a los inconformes.

Un funcionario universitario trataba de bajar los ánimos convidándolos a conversar después. Relegaban la culpa. “Esos cabrones son lo que hicieron todo…”, se refería con respecto a la guardia del Estado Mayor Presidencial. Algunos estudiantes denunciaron intimidación directa por parte de los agentes: “Cuidadito amigo… soy del CISEN”, aseguró un estudiante de filosofía que incluso fueron fotografiados por la policía.

Los inconformes externaban su indignación ante el hecho de haber sido relegados en un acto que por lógica debe contar con la presencia obligada de la comunidad estudiantil pero en la que solamente fueron invitados 15 estudiantes por escuela, “los puros elegidos, los niños bonitos que la Universidad misma eligió”, remarcaron los estudiantes de Humanidades.

Vicente Fox realizó una de sus últimas visitas a Tijuana, precisamente a una de las Universidades del país que mayor pasividad registra. Y, en donde por cierto, no hubo acceso para la prensa, ni nada se supo de su recorrido por las nuevas instalaciones de la Magna Biblioteca. Un acto de prudencia quizás, por esa especie de angustia que los libros le provocan al Presidente, y que van a la par de su tendencia a inventar nombres de escritores

2 comentarios:

E.Z. dijo...

Extraño Tijuana, pero cuando leí tu columna de Fox en la UABC, recordé todo ese tiempo de escuela. Eran los bonitos los que iban a tener el derecho supremo de estar al lado del Presidente. Jajaja. Y los feos... ¡manifestándose! Me gustó cómo lo manejaste y, aunque era un planteamiento que pudiera antojarse predecible, lo narraste divertido y con frases poderosamente sencillas. En fin, que me siento muy orgulloso de leerte y me encanta la idea de que puedas demostrar que de la UABC también egresa gente brillante. Felicidades.

Saludos.

el amo de mexicali dijo...

ke tal sr
aki el amo de mexicali saludos
ha bajacalifornia
www.elamodemexicali.com
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elamodemexicali@hotmail.com