25.1.07

Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez



Nunca había estado tan horrenda la televisión mexicana; hablando de las dos cadenas principales. Fuera de los debates y el circo postelectoral y la paranoia lopezobradorista, los programas de Televisa y Televisión Azteca, en el 2006, estuvieron más nefastos que nunca, que ya es mucho decir.

Compiten para ver cuál es el peor los programas mañaneros, no hay una diferencia entre los matutinos tijuanenses y los de cobertura nacional (aún con todo su presupuesto). Los nombres son tan similares de unos y otros que es difícil distinguirlos (“Venga la Alegría”, “Nuestra casa”, “Tempranito”, y así de cúrsiles). Sobresalen todos en lo grotesco. Una Andrea Legarreta en estado de embarazo y fodonguez en una de las emisiones, y en otra un par de malos actores queriéndose ahora revelar como conductores. Para el 2007 el panorama pinta igual de mal. Televisa anuncia como estrenos “La hora de la papa” y “Nuestra casa”, por ejemplo; los cuales son malísimos. TV Azteca por su parte, se las seguirá ingeniando para exprimir sus talentos de La Academia ofreciendo lo mismo todo el año pero con diferentes etiquetas.

Y de las telenovelas… ¡ni hablar! Cómo estará la cosa que el “cañonazo” del año fue “La fea más bella”. La más feliz es la protagonista que, en efecto, en su carrera nunca había dado “pie con bola”. Qué mediocridad de diálogos, de argumento, en fin… Pero lo más lamentable es la incursión de artistas en decadencia, tal es el caso de José José, que ya no puede no solamente cantar sino ni hablar; y ahí está con su papelito; qué triste y denigrante.

Es una complicidad más sofisticada, siempre lo he dicho, entre Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas, porque competencia ya no son. No sé qué pretenderán estos señores, ¿acaso idiotizar más al mexicano? Porque ni en los peores tiempos del priísmo y el monopolio de Televisa se había visto tal desfachatez en sus contenidos.

¿Y de la cultura qué podemos esperar? Pues el mismo panorama de miseria. Catalogado de “exquisito” y petulante por los que lo conocen, la designación de Sergio Vela como Presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes prometía algo digno, por su preparación y fogueo y, claro, porque después de Sari Bermúdez cualquiera podría cumplir. Dicen que la tónica del Conaculta será el centralismo y el elitismo. Por lo pronto Felipe Calderón ya redujo en 2 mil millones de pesos el presupuesto para ese rubro, por lo que el abandono ya lo tenemos garantizado.

El Centro Cultural Tijuana morirá de inanición. No habrá dinero, independientemente del director que se designe. Revalidar a Teresa Vicencio sería una blasfemia. Otros nombres que sugirieron algunos encuestados por el periódico Frontera incluye a uno o dos funcionarios actuales de esa institución, más grises que nada, lo que es no tener temor de Dios. Doce años de desolación para el Cecut es mucha tragedia.

7 comentarios:

J.Mora dijo...

Y la blasfemia se cumplió, ratificaron a la Sra. del Cecut
Chale

Horacio Moncada dijo...

y la blasfemia se cumplio,
6 años de menos de lo mismo en el cecut.
otro sexenio para que cierta clicka siga viviendo de la ubre cultural

H. Moncada dijo...

Hijole, a ver cuantos mas te llegan, pero te conviertes en el profeta de los culturosos hermano

Gerardo Navarro dijo...

Mi estimado Juan Carlos:

El ser pesimista es sintomático, no romántico, como dijo Oscar Wilde: Ser pesimista es síntoma de estar bien informado... No obstante, creo que los medios tienen gran culpa de la situación prevalente, no sólo Televisa con su funesta programación, sino los periodistas que en nombre de la verdad, nos alimentan poca reflexión, poca investigación y muy, muy pocas alternativas creativas y vitales. Llevo un mes en la ciudad y no me extraña lo que sucede. Al ver con ojos frescos nuestra realidad, veo que somos nosotros mismos, los civiles, los individuos, los egos; los que somos unos con otros de la misma manera que los gobiernos son con la sociedad: intransigentes, déspotas, violentos con nuestros gestos, palabras y hábitos. Sabiendo que caigo en un lugar común, realmente tenemos el gobierno que nos merecemos. Como pueblo, somos una pachorra existencial, consumistas, adictos a la morbogula, a la calañavanidad y la corruptelacodicia.
No tenemos respeto por nuestra alimentación, física, mental y espiritual: somos una ciudad de obesos (colesterol en las venas y en las neuronas...), condición que demuestra el abandono con que nos entregamos a nuestras pasiones y a nuestro infantilismo valemadrista. No hay disciplina, no tenemos carácter, eso si, tenemos máscaras, disfraces, excusas y muchas salidas. Nos sentimos orgullosos de comportamientos totalmente incivilizados y bajos, y creemos que estamos en el filo de la historia; que Tijuana es un símbolo cultural; que nuestros artistas son de talla internacional... Un termómetro cultura de la ciudad son las largas colas, más largas que las de las tortillas y sólo equiparables con las de la electricidad, para pagar el tv-cable cada mes. No leemos, las librerías son una especie en extinción. No estudiamos, no investigamos y pensamos que teniendo una sobredosis de información, académica o mediatizada, ya estamos haciendo escuela; nos quejamos y criticamos, pero somos indisciplinados en la construcción de una vida alternativa a la globalización. Y cuando se trata de levantar la voz, callamos, bajamos la vista en sumisión, si, tenemos miedo a quedarnos solos, no hay agallas, nos falta alma de pioneros, de reformadores, de verdaderos educadores de nuestra gente, y por unas cuantas monedas (becas, puestos, reconocimientos), vendemos nuestra rebeldía y pasión.Confundimos el valemadrismo nihilista con una postura de oposición, y la oposición, con la necedad de que tan sólo cambiándole de etiqueta y color a lo mismo, ya es un cambio. ¿Qué significa ser mexicano hoy? -Para la comunidad internacional, tristemente significa todo eso en contra de lo que lanzas tus diatribas. Desde afuera, sólo se puede explicar lo que sucede en el país, penetrando en el alma y mente colectiva de nuestro pueblo: No nos respetamos unos a otros, nos envidiamos y hablamos mal a nuestras espaldas, no ponemos trampas y nos
traicionamos, hundimos a los que de alguna manera sobresalen, somos intolerantes y racistas con nosotros mismos, y luego exaltamos lo que la masa y los medios exaltan como modelos de éxito y properidad, y no nos atrevemos a dar una opinión contraria a lo que pan y circo demanda.Estamos en la evolución humana y social, muy abajo, y desde el exterior nos vemos de vergüenza; no sólo por el gobierno que nos representa, sino por nuestros hábitos machistas, caciques y reprimidos: Somos antidemocráticos desde la familia, desde la escuela, desde nuestras relaciones. No conocemos la libertad ni la salud mental ni la plenitud del goce y la sensibilidad. Si, nuestra cultura produce grandes mentes, grandes talentos, grandes estrellas, pero unas cuantas flores no hacen verano... Te sugiero que te dejes de crónicas superficialmente depresivas, y repetitivas, porque la gran mayoría de los periodistas de cultura y espectáculos, repiten lo mismo, lo que los medios electrónicos les dan de comer, y que realmente te hundas en el abismo de nuestra alma colectiva, y bucees en la cloaca histórica que nos inunda a todos con su ácido, si, lo huelo como el perfume de ese el cansancio que produce la crítica ante algo que ya está más allá de la razón, y claro, de las palabras: Deja de palear el cadáver del perro muerto... Se que es mucho pedir que pases a la acción colateral que conllevan tus diatribas y crónicas, pero ¿de qué otra manera podrías conciliar tu oficio con tu sueldo con el poder que te hemos brindado como cronista de nuestra cultura?

Atentamente

Gerardo Navarro, Nemónico

César Moroyoqui dijo...

Oye, payaso ruin, aclarame una cosa:

en dónde publicas tu columna? He estado leyendo el Zeta en estas
ultimas
semanas y no encuentro tus resabios.
es que yo ando equivocado, o qué?

(Si eres tan amable en responder, no seas cabron, o ridiculamente
soberbio)

su amigor y servidor

el negro silvestre

Felipe dijo...

En un país donde los medios no son abiertos y sólo se programa lo que a los intereses económicos de unos pocos interesa, ¿quien piensa en ofrecer programación de calidad? Es cierto que lo que comenta Juan Carlos en su nota es una apreciación muy exterior y trillada ¿Pero que alternativa tiene cuando no hay más que criticar en nuestro entorno local?

El verdadero arte, el que despierta los sentidos adormilados y que de verdad es crítico de nuestra sociedad nunca lo vamos a encontrar en los medios masivos. Tal vez juegan a la apertura y a la diversidad pero hasta ahí llega el pan y circo visual.

Los medios locales no salen del lugar común y ya se me hace mucho que por lo menos exista un espacio donde se critique a la programación nacional aunque sea en una nota.

Lo alternativo sería revalorar nuestra relación individual con los que convivimos todos los días desde la sala de casa. Desde ahí empieza el verdadero cambio. Los performers, el nuevo teatro que rompa con el escenario cuadrado y que nos ofrezca una nueva perspectiva de descubrirnos a nostros mismos.

Por lo menos en un segundo destellante al estar presenciando una obra , o una película que nos permita vislumbrar que hay otra cosa más allá de la caja tonta, y descubrir en el escenario algo mas que la iluminación perfecta y ver que a un lado esta uno que necesita ser escucahdo, entonces eso, sería un logro.

Querido amigo Gerardo estamos en contacto y gracias por compartir con nosotros tu carta..... Hay tanto mas por seguir hablando y más que nada seguir descubriendo.

Luis Felipe Cota
fotógrafo

Gerardo Navarro dijo...

Les comparto la segunda carta relacionada a la discusión sobre el periodimos cultural, y a nuestra evidente contribución al estado de las cosas en nuestro país...

Mi estimado Luis:

Teneis razón en tus aclaraciones, tal vez yo tome al payasín como chivo expiatorio; pero la verdad es que cuando tienes un auditorio de lectores, incluyendome a mi, quisiera que los que escriben tambien incluyeran al lector y al escritor como parte de la ecuación del problema, y que no sólo escupan al cielo abastracto de los medios y las instituciones, en formato ellos; los malos, los gobiernos, telerisa, y nosotros; los pobrecitos, los golpeados, los que merecemos todo el perdón...

Pido un periodismo cultural más a fondo, tal vez no tantas notitas sobre lo mismo que ya nos escupe la TV, el cable, el internet, que también tienen su lugar, pero nuestra situación histórica demanda nuevas estrategias, nuevas convergencias, nuevas alianzas, nuevas preguntas a nosotros mismos; es decir identificarnos como parte del problema y no solo culpar y quejarse; arriesgar y comprometerse con la batalla, hacia afuera y hacia adentro. Si, es más trabajo y los sueldos y el tiempo apenas nos alcanzan, pero nadie ha dicho que la lucha es fácil...

En los 80s me tocó vivir medio año en Nicaragua, en la trinchera de una sociedad en revolución, y si de este experimento histórico rescato algo; es el poder identificar que el motor de la transformación social, es la transformación humana. Somos nosotros mismos eso que llamamos: el sistema. Somos nosotros los que transmitimos nuestros miedos, vicios y limitaciones de generación en generación, y los que nos presionamos unos a otros para no salirnos de lo establecido.

El domingo pasado apareció un artículo en el suplemento del Mexicano, firmado por Yepes, lo leí, y aunque mucho de lo que toca en su psicoanálisis de Tijuana, es un eco de Paz, Lacan, Freud y otros más, la dirección es acertada; podriamos comenzar a destapar la cloaca del subconsciente colectivo, pero no para hacer otro libro cesudo sobre la frontera o México, sino para caminar hacia el compromiso terapeutico, práctico y de cada día; y así a buscar la manera de arreglar nuestras broncas individuales en familia, y no esperar al funeral del padre o la madre, para ver nuestra enferma manera de relacionarnos y comenzar a llorar y regresar a lo mismo.

Alguien del mundo de la literatura, me comentaba anoche, que en un foro de periodimos cultural, en el que el payasín estuvo en la mesa de exponentes, durante su desarrollo no dijo absolutamente nada. Esto a mi no me consta, pero insisto que el periodismo cultural debe dirigirse hacia el activismo terapeutico y rehabilitador, a dar opiniones comprometedoras y sinceras, de otra manera será imposible crear una red social o un frente multidisciplinario. Vivimos en uno de los países más divididos de la historia de América, este es el orígen del poder omnímodo y prepotente de nuestra cultura: Divide y vencerás... Nicolas Maquiavelo.