7.12.07

Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez

México tiene rumbo, se vanagloria el Presidente Felipe Calderón, pero la gran pregunta es, ¿rumbo, hacia dónde tiene el país? Porque tomar una ruta, o dicho más coloquialmente, “pa’agarrar monte” cualquiera, y si se trata de convencer que vamos por el camino correcto yo creo que hace falta más que declaraciones o acciones de relumbrón. Yo no sé qué destino puede tener un país donde las tres principales Instituciones de la Nación ya están vilipendiadas, carcomidas, vulgarizadas.

México tan devoto, un pueblo tan respetuoso de sus figuras patrióticas y creencias divinas, ya se colmó. Ya no hay respeto por los tres grandes colosos: el Presidente de la Republica, la Iglesia Católica y el Ejército.

Vicente Fox le partió toda su humanidad a la figura Presidencial. Cierto, hemos tenido una larga historia de Jefes del Ejecutivo depredadores, obscenos y cínicos —José López Portillo, Carlos Salinas, Luis Echeverría, Gustavo Díaz Ordaz, Miguel Alemán; por mencionar poquitos—, pero el esposo de Martita Sahagún se encargó de darle el tiro de gracia al recato y prudencia con que todavía se sostenía la relación entre sociedad y gobierno; entre el Presidente y los Medios de Comunicación. Llegamos al nuevo milenio nada menos que de la mano de “Vicente con botas”, asistimos al “cambio dimensional —como lo llaman los esotéricos— y arribamos a Foxilandia. Nos reímos mucho, gozamos del libertinaje, y la prueba es que México está más desviado que nunca.

Calderón hace ahora esfuerzos infrahumanos para retomar el rumbo de la respetabilidad hacia la figura del Presidente de la República. Nada más que antes tiene que legitimarse a sí mismo, y en eso, tal parece, mínimo se le va ir medio sexenio. Ahora bien, su actitud y estampa no le ayuda mucho. Una cosa es el respeto y otra la indiferencia, y el Presidente de la República más bien inspira eso, la abulia para relacionarse con él por parte de los medios y la sociedad en general. No hay color en su figura, no hay carisma, es impopular. Por algo Vicente Fox sigue siendo ahora más noticia que el propio Calderón.

Ellos solitos le prendieron fuego a su hoguera. La Iglesia Católica cada vez cava más su tumba y se ha ganado con creces lo que nunca imaginaron: la falta de respeto y, lo peor, el repudio de las masas. Lo que ocurrió la semana pasada en la Catedral de la Ciudad de México, en donde simpatizantes perredistas dieron portazo y gritaron cosas feas — ¡pederastas, violadores, homosexuales! — es apenas la manifestación exacerbada de lo que ya los sacerdotes no podrán borrar del imaginario colectivo. Ya no se lo limpian. Y en su afán por defenderse u ocultar complicidades, más se hunden. Decía el vocero de la Arquidiócesis capitalina que el Gobierno tiene que garantizar por la seguridad de la Catedral, pero “con papelito firmado” porque luego no cumplen. Diciendo eso, precisamente los hombres que tanto abogan por la “Fe” —la fe es ciega—; o sea, otra vez la incongruencia. Para arribar a Catedral ahora hay que pasar por la auscultación de policías. Esto se irá extendiendo por todo el país. Apenas empieza y, los errores cometidos por la Iglesia en tantos siglos —de los que siempre se están exonerando los padrecitos— la sociedad se los irá cobrando, aunque las afrentas políticas sean el pretexto.

Y los soldados, ¿adónde apuntarán sus fusiles ahora? El Ejército Nacional, la Institución más inmaculada en México —por ser país pacifista y porque nada más los ocupábamos para las catástrofes naturales—, fueron aventados al ruedo por Felipe Calderón en su afán de legitimarse. Al andar poniéndolos a atrapar a narquillos y al exponerlos frente al lente público, el Presidente no solamente vulneralizó a los militares sino que los “ventaneó” en sus procederes no tan correctos (retenes donde se ha baleado a familias, pueblos donde han violado a ancianas, complicidades). El Ejército, el Presidente y la Iglesia Católica son tres Instituciones endebles que quién sabe cómo definirán su futuro inmediato.

1 comentario:

L. Garzón dijo...

nooooo!!!

AHORA SI TE KAGASTE EN EL CAJON, VULGARMENTE DICHO, EL
KE LEA ESTO SI NO SE HACE PERIODISTA, ARRANKA PAL
MONTE, PERO CON ARMAS EN LAS MANOS.
BIEN