15.2.09

Pan y Circo
Juan Carlos Domínguez
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Sigue la acción en la Canalización del Río Tijuana, como son los sueños del Alcalde. Ciclopista, exposición plástica, el "Potrillo" Fernández, y ahora "reality show extremo" según captó la cámara fotográfica de un diario local. Policías de una corporación federal le ponían "santa madrina" a los viciosos que duermen y se pasean en la zona. "Ahora sí se pasaron", decían los malandros a propósito de insultos, fracturadas de nariz y brazos y las sumergidas en el agua puerca. Al extremo que uno de los vagos expresó: "Ni los policías municipales nos hacen eso". Así de fuerte.

Los "mejores partidos" son ellos. Si no, pregúntenle a muchas jovencitas que sueñan y salen con ellos. Son muy jóvenes, apuestos, millonarios, con un futuro prometedor, valientes y justicieros. Famosos. Divertidos al grado de proveerles a sus parejas emociones fuertes; además de las discos, carros lujosos y sustancias "estimulantes"; un poco de sangre y balas. ¡Qué Luis Miguel ni qué Alejandro Fernández! Éstos son hombres de verdad, no se rajan. Es una nueva generación, una nueva "clase social", un "nivel" al que muchos, muchísimos, más de los que nos imaginamos, aspiran ascender "si no lo han hecho ya". No hacerlo es como quedarse fuera de la jugada.

Más de policías, ¿o delincuentes? Bueno, más de delincuentes, ¿o policías? De secuestrados ¿o secuestradores?... En esta lucha campal no hay distinción de insignias ni especies; los ratones se comen a los gatos, y puras de esas. Oficiales federales "detienen" a dos reporteros de televisión, los llevan "a declarar" a un hotel, después un "aquí no ha pasado nada". Asesinan a una joven en su Mercedes, persiguen y "levantan" a su acompañante; que iban por ella; no, iban por él; nomás querían secuestrar al hombre; no, les interesaba matar a la mujer" Al chilango que llegó con carro lujoso a comer a popular restaurante del bulevar Aguacaliente, se lo llevó un comando de hombres armados y con uniformes, fue un secuestro, un "levantón" por lo menos. Luego resulta que no, los que se lo llevaron eran "los buenos", la víctima era "el malo"; jefe de secuestradores (eso hasta el cierre de esta edición); mañana será otra cosa. Como dicen, dormimos con el enemigo; o por lo menos comemos a un lado de él en las taquerías, bebemos juntos en la barra en los antros de moda, hacemos cola en el mismo banco o el mismo supermercado, es nuestro vecino; su carro y el nuestro se emparejan en los semáforos. No es que nos metamos a lugares peligrosos, cualquier restaurante, centro comercial o café de moda o tradicional es susceptible de un hecho violento, estamos acostumbrados a la mezcla de clases sociales y gente como no se ve en el resto del país, aquí no aplica "el derecho de admisión". Pero más que todo eso, hemos sido una sociedad solapadora ("la gente se pregunta a qué se dedica el muchacho", dice la canción); la doble moral pues; y aquí están las consecuencias.

Despidamos esta columna con palabras amables y esperanzadoras, sin ironías ni burlas, de manera bonita -aunque se falte a la verdad- como están acostumbrados muchos mexicanos aún en medio de la realidad más cruda. El adorno, el disfraz, antes que la dureza de las palabras (como que a veces indignan más éstas que la misma violencia, el hecho real, pero así nos tocó nacer). Tanta matazón y el peligro en las calles y sitios de esparcimiento no son para tanto, pasará, el Gobierno y todas las autoridades están trabajando en ello. Quedémonos, pues, con las palabras convincentes, surgidas desde lo más profundo del alma y los sentimientos de nuestros mandatarios, no es para tanto, nomás hay que "aguantarlos poquito", como diría el Presidente Felipe Calderón: "¡México es más fuerte que cualquier banda de delincuentes"! O éstas otras llenas de fiereza lanzadas por el Alcalde Jorge Ramos en contra de los delincuentes: "¡Los vamos a atrapar!".

3 comentarios:

Tiitha Romero dijo...

ooh, esta si la lei en el periodico
hmm.. no entenderia a esas jovencitas que quieren salir con un policia
a mi me inspiran una especie de desconfianza y miedo, bien combinaditas.
veo a un poli y me pregunto: ¿esta relacionado con el narco? ¿lo querran matar? ¿corro antes de que venga un comando y se lo quiera 'escabechar'?
pero antes de irme el poli ya se fue
y a salvo quedo :)
saludos.

Juan Carlos dijo...

sí, esta es la última columna que publiqué. los polis, si, ya te contaré, yo también les tengo miedo (y eso que no soy delincuente). mmm, ah, eso de los "mejores partidos" era una ironía, no me refería a los policías, sino a la moda no? eso que ser narquillo o narco junior o "mangera" como le dicen ahora, es como "cool", como estatus,como virtud para conquistar al sexo opuesto... las morras...

Samantha Luna dijo...

sniff, sniff :(, bueno, esperemos que la columna vuelva pronto.