5.2.08

CINE MEXICANO ACTUAL
Morirse está en Hebreo


*Juan Carlos Domínguez

Desde que nace y hasta que muere, a cada judío le acompañan dos ángeles, uno del mundo de la luz y otro de la oscuridad. Moishe (Sergio Klainer) ha fallecido, y en pleno duelo, un par de estos seres -Aleph y Bet- se disputan su alma.

“Morirse Está en Hebreo”, dirigida por el mexicano Alejandro Springall, se centra en el shivá, el rito de duelo en la tradición judía que obliga a las familias a permanecer siete días encerrados velando a su muerto. La lente del director nos trae entonces la catarsis, revelaciones y avatares que vive una familia judío-mexicana a la hora de enfrentarse a la partida de su jerarca. Además podemos ver a los dos ángeles que aguardan por el alma de Moishe, privilegio que nada más tiene el espectador, pues ninguno de los personajes de la cinta los puede observar. “Una delicia para los cinéfilos… una explosión de realismo mágico”, consideró una crítica norteamericana del diario The New York Post.

Rodada en plena colonia Polanco de la Ciudad de México y presupuestada en 15 millones de pesos, es la segunda película de Springall después de “Santitos”, realizada hace nueve años. Aquella historia donde se narra la muerte de una adolescente y el peregrinar que lleva a su madre hasta la frontera para desentrañar el misterio, basada en una revelación de San Judas Tadeo. En “Morirse Está en Hebreo”, el director vuelve a abordar el tema de la fe y la muerte:

“Mira, yo quería hacer algo muy parecido, pero desde otro punto de vista”, precisa Alejandro Springall en conversación con ZETA.

“En ‘Santitos’ el conflicto se detona porque hay una muerte, pero no hay rito cómo procesar el duelo, y entonces decidí hacer un shivá, justamente porque el conflicto se detona porque hay un rito que se tiene que llevar a cabo y es muy estricto”.

Y precisamente ahí explotan todas las diferencias y rencores guardados, propias de una familia disfuncional. Esther (Raquel Pankowsky), hija de Moishe, no perdona a su padre por el hecho de haberse juntado con una mujer católica (Blanca Guerra); mientras que ésta, a su vez, es acosada por un “Don Juan”, Ricardo (Martín Lasalle), otro de los hijos del finado, quien además busca que el doctor de la familia le aplique un aborto a su novia. Por otro lado y tras el encierro del duelo, Galia (Sharon Zundel), la hija menor, estudiante, sostiene flirteos eróticos con su primo Nicolás, un prófugo de la justicia. “Qué bonita familia”, dirían algunos, y judíos, como hay muchos en México, aunque a veces se conozca poco de ellos.

“Yo tengo fascinación por los ritos judíos” -aclara Springall, pese a no profesar ninguna religión- y me parece que el rito de duelo es el más sabio y de los más antiguos, porque a pesar de que te remite a un mundo arcaico, sigue siendo muy efectivo, pues todavía veinte siglos después sigue siendo muy sabio, muy sanador, y me interesa que la gente lo conozca, porque también de cierto modo la gente cree que todo lo judío es muy solemne”.Cierto es que de tal tema se han hecho cientos de películas. Springall le da otro tratamiento, con el manejo de mucha ironía y personajes llamativos, como el mariachi que insiste en tocar en el velorio, o el “sepulturero” que quiere hace negocio ahí mismo: “La gente está acostumbrada a ver en el cine la temática judía alrededor del holocausto, y me interesaba mostrar otro lado del judaísmo”.

– La comunidad judía en México es muy fuerte pero ¿qué tan atractiva es la cinta para el público en general?
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“Ya estrenamos en México, Monterrey y Guadalajara, y te puedo decir que ha llamado mucho la atención, porque además es una comedia, es una película muy ligera, es muy divertida y la gente se ha volcado sobre ella porque está aprendiendo y viendo este otro lado de México. Yo estoy sorprendido de lo bien que le ha ido a la película, porque es una oferta muy diferente en el cine mexicano, es una película que sale de los cánones tradicionales. Como que amplía el horizonte”.

Tras la gestación de “Morirse Está en Hebreo”, de la que Springall también es guionista, hay una motivación muy concreta: “Me interesaba mucho hablar de las minorías que conforman nuestro país, México también es un crisol de culturas, hay minorías tan importantes como la comunidad judía, y es muy interesante que a través del cine se pueda abrir esa puerta para el público que tiene muy poco o ningún contacto con ellos. La película crea más entendimiento, a saber que México también está hecho de mucho más cosas y muchas más comunidades, más de lo que nos enseñan en la primaria, de que nada más existe la mezcla de las culturas prehispánicas y españolas”.

En cuanto al reparto de “Morirse Está en Hebreo”, éste se conforma de actores de origen judío -a excepción de dos-, lo que también era parte importante para un resultado óptimo en pantalla: “Sí me interesaba mucho que hubiera una extracción judía en los actores, no era una limitante, pero sí me significaba mucho ahorro de tiempo.

“Es un reparto muy propositivo, es muy grande, y por primera vez van a ver a Raquel Pankowsky como una gran actriz de drama, ya no como la actriz que parodia a ‘Martita Según’, y eso es muy interesante”, resalta el director.

Como suele pasar con la mayoría de las buenas películas mexicanas, “Morirse…” ha sido hasta ahora una película más vista por el público extranjero. Principalmente en el circuito de los festivales, mismos que ha recorrido en un año. Su primera proyección se dio en el Lincoln Center, en el marco del Festival de Cine de Nueva York, recibiendo muy buena acogida de la prensa judía norteamericana. Lo mismo en muestras de Berlín, Jerusalén, Washington, San Francisco y Río de Janeiro. Siempre enfocado a festivales de cine judío: “Hay más de 130 en el mundo, son festivales muy importantes como para crear un ambiente en las comunidades judías del mundo, que se sepa de esta película, y creo que ha sido muy exitosa la estrategia. Pero ahora sí ya es tiempo de estrenar en México”, refiere el realizador.

Aunque el filme se estrenó en octubre del año pasado en las principales ciudades del país, será en estos días cuando haga lo propio en Tijuana. La exhibición ha sido de forma particular, lo que su director llama de “distribución escalonada”, es decir, sólo alrededor de 45 copias, de las cuales cinco se repartirán en las salas de nuestra ciudad: “Para ir aprendiendo qué va a pasar en cada ciudad, y así poder abrir con mayor conocimiento en las nuevas ciudades. No es el lanzamiento tipo ‘escopeta’ que sale con 350 copias. Esta es una película que hay que cuidar mucho, y yo personalmente la he cuidado mucho, promocionándola, porque creo que entre más vayamos los directores cuidando nuestras películas en México, podemos emocionar al público a que vaya a verlas”, concluye Alejandro Springall.

1 comentario:

Omar Cruz dijo...

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